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Óscar F. Camporro, hombre inquieto y escritor incansable, se aleja en ocasiones de la estructura y el concepto de la novela, para ofrecernos un relato decididamente negro.

Solo Novela Negra

Menudo Papá Noel_Rafael_Estrada_1250

Ilustracion: © Rafael Estrada. 2016. Todos los derechos reservados.

¡Aaaaahhhhhh…!

¡Hum…, huuuuummm…!

Pero…, pero ¿qué es eso?… ¿Qué coño es eso que está sonando?

¡Uf…, joder, joder…, joder!

Es el despertador.

¡La hostia!

Me giro y…, y noto que mi cabeza no está en su sitio.

Alargo el brazo y apago el despertador.

Mi cabeza…

Hago un esfuerzo y me siento.

¡Uuuufff…, mi cabeza…!

Ya…, ya recuerdo… Vagamente, pero recuerdo. Anoche me acosté tarde. Ese garito, esas guarras, esas copas…, mis amigos… ¡Menudos…, menudos cabrones!… Creo…, creo que montamos una buena bronca.

¡Ooooooh, por Dios, cómo me duele la cabeza!

Anoche…, cuando volví a casa…, se me olvidó desconectar el despertador. ¡Claro, coño, cómo iba a acordarme!… Y menos mal que me ha despertado, porque hoy tengo mucho qué hacer.

Hoy es un gran día.

¡Es el cumpleaños de mi hija!

Seis.

Seis años ya.

¡La hostia, cómo pasa el tiempo!

Hoy…, hoy no es día de visita, pero he convencido a mi mujer para que me permita recogerla en el colegio. Iremos a comer a una hamburguesería de esas que le gustan… ¿O no le gustan?… No sé…, espero que sí, a todos los niños les gustan las hamburguesas, ¿no?

Mi…

Uuff…, mi cabeza.

Necesito despejarme.

Vamos, chaval, levanta el culo.

Lo levanto.

¡Qué mareo!

Venga, muévete, no te tumbes…

Me muevo. Y me visto con ropa de deporte. Una carrerita me ayudará a eliminar el alcohol. Pero una corta, ¿eh?…, de quince minutitos, no más, no de cuarenta, como casi todas las mañanas. Hoy solo diez, con eso bastará para despejarme.

Salgo a la calle.

¡Coño, qué frío!

A correr.

Todo nevado. Claro, estamos en navidad y hace un frío del carajo. Luego me pondré el traje de Papá Noel. A mi hija le hará ilusión verme disfrazado… ¿O no?… Bueno, espero que sí, Papá Noel gusta a todos los niños, ¿no?

Sigo corriendo.

Echo de menos a mi hija. Y a mi esposa también… Mejor dicho, a mi exesposa. Hace ya un año que me dejó. Y no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo. Me recriminaba cosas, me hablaba de no sé qué…, que si de cariño, que si de respeto, que si de compromiso, que si de mi trabajo…

¡Joder, pero qué coño quería más de mí!… ¿Es que alguna vez las he dejado tiradas?… No, pues claro que no…, creo. Yo las cuidaba, cuidaba de que no les faltara nada, siempre les daba dinero cuando me lo pedían, nunca negué unos billetes a mi esposa…, a mi exesposa. Y…, y a cambio…, ella solo tenía que aguantar unos cachetes mientras follábamos… ¡Unos cachetes de nada, por amor de Dios!… Se trataba solo de jueguecitos… Pero ella allí…, tumbada…, ¡joder, como si fuera de plástico!… La muy…, la muy zorra.

¡Que no, coño, que no lo entiendo!

Y, para colmo, la zorra se larga de casa con la niña para arrejuntarse con el tipo ese…. ¡Pero si ese tipo es policía!… Y, además, es el mismo poli que me enchironó hace tres años. Me pasé dos a la sombra sin ver a mi hija… ¡Menudo cabronazo!… Me quitó la libertad para robarme a mi familia. Y mi ex se cree que ese poli las va a tratar mejor que yo… ¡Y una mierda!… ¡Y una puta mierda!

Sigo corriendo.

Me duele la cabeza, sí, pero creo que es por el frío.

Ya se me está pasando un poco.

Pero ya no puedo más.

Vuelvo a casa.

Trotando.

Llego.

Entro.

Me ducho.

Me visto.

Desayuno.

Miro mi reloj de pulsera.

Cojo todas mis cosas y salgo a la calle.

Entro al coche.

Conduzco.

Mi hija…, seis años ya.

Sé que me quiere. Y yo la quiero a ella. La verdad es que no habla mucho… A mí no. Pero a veces me cuenta cosas del poli ese como si él fuera su padre… ¡Y una polla, su padre soy yo, no te jode!

No me importa…, no me importa…

La sorprenderé con mi disfraz de Papá Noel e iremos a comer. Luego la llevaré a una juguetería para que elija lo que quiera… Todo lo que quiera… ¡Coño, soy su padre, nunca la faltará de nada!

Sigo conduciendo.

Aparco a dos calles de la cafetería.

Me cambio de ropa dentro del coche: el relleno para la barriga, el abrigo rojo, las botas negras, el cinturón, la barba blanca, el gorro rojo y las manoplas.

Me miro en el espejo retrovisor.

–¡Jo…, jo…, jo!

¡La hostia, pero si ese es Papá Noel!

Clavadito.

Irreconocible.

–¡Jo…, jo…, jo!

Salgo del coche.

Camino.

Llego a la puerta de la cafetería.

Echo un vistazo a través de la cristalera.

Entro.

Bien, hay poca gente.

Ahí está.

El cabronazo.

Solo.

Como todos los días a esta hora.

Me acerco a él.

Meto la mano por debajo de mi chaqueta.

Me mira.

Saco mi pistola.

Se levanta.

–¡Jo, jo, jo!

Le pego cuatro tiros en el pecho.

Gritos.

Me doy la vuelta y salgo del local.

Me alejo.

Los gritos se apagan.

Sigo caminando.

Me aseguro de que nadie me sigue. Pero, justo enfrente, hay otro Papá Noel… ¡Anda la hostia, qué suerte!… Aunque mi disfraz es bastante mejor. Quizá ese tipo tenga una hija… Me gustaría que la tuviera y que pudiera disfrutar de ella todos los días… Bueno, todos no…, solo los días que él quisiera. Nos cruzamos.

–¡Jo, jo, jo!

–¡Jo, jo, jo!

¡Je, je, je, qué cachondo!

Miro el reloj… ¡Coño, qué tarde! Ya me estará esperando en la puerta del colegio

Llego al coche.

Me monto.

Arranco.

Conduzco.

Miro el reloj.

Llegaré en media hora. Seguro que me regaña por mi impuntualidad… otra vez.

No me importa.

Lo único que me importa es que voy a pasar unas horas en compañía de mi única hija.

Solo unas horas… Ya es lo único que deseo en la vida.

¡Joder…, joder!…

¡Dios bendito!…

¡Papá Noel!…

¡Y todos los Santos!

Solo unas horas…

¡La hostia puta…, no sabía que quisiera tanto a mi hijita!

FIN

ÓSCAR F. CAMPORRO Nació en 1964 en Madrid.

Empezó a trabajar de niño en el taller de restauración de obras de arte de su padre. Luego fue cambiando de oficio, según las circunstancias de la vida: camarero, funcionario, jardinero, empresario, informático, consultor estratégico y gestor de clientes. Se aficionó muy pronto por la lectura: poesía, teatro o narrativa, autores clásicos, modernos o de cualquier nacionalidad. En los últimos años, sus gustos se han centrado en la novela negra; y no solo como lector, sino también como escritor. Su primera novela, “Márchate de Riverthree” (septiembre de 2014), ganó el II Concurso de Narrativa Manuel Díaz Vargas y quedó finalista en otros dos certámenes, el XXXIII Premio Felipe Trigo y el I Premio de Novela Primum Fictum. Poco después publicó “Regresa a Riverthree” (diciembre de 2014). Y en abril de 2015 publicó la tercera, “Volved a Riverthree”. Estas tres novelas, junto con otras tres aún inéditas, nos muestran el mundo que ha creado el autor en Riverthree alrededor de sus protagonistas: Ross y Jake, los hermanos Eastwood.

Forma parte del equipo de Solo Novela Negra como corresponsal en Madrid.

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