Proxeneta pero casado

JUAN CARLOS ARIAS| Algunos casos a Reyes le hierven la sangre. No les ponen pelos de punta, ni asustan: le indignan porque tiene corazón, vive modestamente en un piso por el que paga suministros, hipoteca, gastos, mantiene…. Reyes no implica lo personal con lo profesional. No es su conducta. Pero aquí hubo y habrá excepción. Comencemos. En nuestra sociedad hay chulos. Los percibimos de dos tipos: el prepotente pendenciero altivo, o el que vive de la mujer o mujeres. Los de segunda categoría se subdividen entre pusilánimes, pobres de espíritu o a quienes su pareja le instituye socialmente cabeza...

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