Dónde ocultar un cadáver

MIGUEL IZU Lo decidí el mismo día en que Elvira anunció que, de momento, no pensaba jubilarse. Había albergado la esperanza de no tener que aguantarla más a partir del día en que cumpliera sesenta años, le había oído más de una vez hablar de sus planes para la jubilación, pero llegado el momento dijo que había hecho cuentas y que prefería esperar a los sesenta y cinco. Tenía muchos gastos y, en realidad, le gustaba trabajar. Supe que no era capaz de sufrirla otros cinco años. Solo llevábamos tres años trabajando juntos y ya me resultaba insoportable. Si...

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