512. Granada 12 Agosto 2015. Redaccion.

Logo B.A.N.El festival Buenos Aires Negra (BAN!), acerca del cual hice una referencia ayer en esta columna, reúne a los autores de la novela policial, también llamada novela negra. A los argentinos y a los que llegan desde todos lados.
En sus comienzos estos relatos de crímenes, delincuentes e investigadores (ya policías, ya detectives privados) no tuvo buena acogida en el mundo tradicional de las letras, pero pronto tentó a autores cuya jerarquía intelectual estaba fuera de discusión. En el caso argentino, atrajo a Borges y a Bioy, quienes trabajaron juntos para seleccionar relatos notables y también se animaron a ensayar la novela negra y crearon un policía emblemático.
El asunto es siempre, básicamente, un crimen y el relato del proceso seguido para su esclarecimiento. El investigador tiende a ser un sujeto reflexivo, capaz de hallar el detalle que lo conducirá al criminal. Edgard Allan Poe profundizó el misterio para acentuar los rasgos analíticos del investigador (Auguste Dupin) en el escenario de París. Otro tanto hizo Arthur Conan Doyle con su detective Sherlock Holmes. Hoy el género se ha ramificado, aunque siempre atado al suceso criminal. En las series norteamericanas, el investigador analista y el que realiza razonamiento deductivo ha sido visiblemente reemplazados por la organización y la tecnificación, tanto que eleva a nivel protagónico al o la operadora que se mueve en el cada día más complejo mundo de la informática; además, se tiende a reemplazar al investigador individual por el equipo, la ciencia y la tecnología.
Me ha interesado el BAN! porque aparecen ahí autores de rasgos muy diferentes, algunos los cuales han pasado del protagonismo criminal al mundo autoral, como Dani el Rojo, el barcelonés que mencioné ayer. Algunos son agudos observadores de la sociedad en sus cambios y expresiones más actuales. Ernesto Mallo, director del BAN!, sostiene en un reportaje que en la realidad argentina actual no hay mayor violencia que antes, pero sí ha crecido la violencia gratuita e innecesaria. O sea que hay una diferencia entre el criminal del siglo pasado y el de nuestros días y considera que esto se debe a la “calidad de los delincuentes”. La voz calidad parece de discutible aplicación, sobre todo porque Mallo dice también que el delincuente actual no carece de códigos, sino que tiene otros códigos y con frecuencia se trata de personas que han sufrido violencia en su infancia. Se aprecia que en autores argentinos tiende a desarrollarse la mirada social y política, la preferencia por saber qué está pasando en los ambientes que dan este rasgo más violento a los delincuentes que salen de su seno. La idea que expresa Mallo es que la delincuencia…. ⇒  seguir leyendo

Fuente: La Arena.com