… los martes Poesía – Carlos Bousoño

Jul 4, 2017

La Zubia – Redacción

Nació en Boal, Asturias, en 1923. A los dos años sus padres se trasladaron a Oviedo, donde transcurrieron su niñez y adolescencia. Estudió los dos primeros años de la carrera de Filosofía y Letras en Oviedo y se trasladó a Madrid a los diecinueve años para concluirlos en 1946 en la Universidad Central, hoy Complutense, con premio extraordinario. En esa misma universidad se doctoró en 1949 con la primera tesis en España sobre un escritor aún vivo, Vicente Aleixandre, poeta de la Generación del 27 galardonado más tarde con el Premio Nobel de Literatura (1977). Su tesis fue publicada con gran éxito (La poesía de Vicente Aleixandre, 1950) y sigue considerándose hoy el mejor y más profundo estudio sobre la poesía de este autor.

En 1951 publicó con Dámaso Alonso, su gran modelo y compañero dentro de la disciplina estilística, Seis calas en la expresión literaria española y su más famoso libro teórico, varias veces reeditado y ampliado, Teoría de la expresión poética (1952). Entre sus obras fundamentales cabe también mencionar El irracionalismo poético. (El Símbolo) (1977), Superrealismo poético y simbolización (1978) y una obra muy ambiciosa que no llegó a concluir: Épocas literarias y evolución (1981). Reunió su poesía completa en 1998 revisada bajo el título Primavera de la muerte. Por entonces era normal verlo en tertulia en casa de Vicente Aleixandre o enamorado, al par que su amigo Francisco Nieva, de la poetisa vienesa de ojos verdes Angelika Theile-Becker.

Se casó sin embargo en 1976 con Ruth, una exalumna puertorriqueña de la que tuvo dos hijos, y enseñó Literatura española en varias universidades norteamericanas (Wellesley, Smith, Vanderbilt, Middlebury, New York University, entre otras). Impartió la materia estilística en la Universidad Complutense de Madrid, de la que fue en sus últimos años profesor emérito. Obtuvo el premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1952 y fue nombrado miembro numerario de la misma en 1979, pronunciando su discurso de ingreso en 1980. Doctor honoris causa por la Universidad de Turín, en 1978 había ganado ya el Premio Nacional de Ensayo por El irracionalismo poético y el simbolismo. En 1990 le fue otorgado el Premio Nacional de Poesía por ‘‘Metáfora del desafuero’’, libro clave en su evolución desde el realismo al simbolismo. En 1993 fue merecedor del Premio Nacional de las Letras Españolas y en 1995 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Fue además «Honorary Fellow» de la Hispanic Society of America y Presidente de honor del Premio Loewe de Poesía, uno de los más importantes de España. Además fue finalista en dos ocasiones del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (mayo de 1993 y junio de 1994) y en diciembre de 2000 fue candidato al Premio Cervantes, en el que quedó entre los cuatro finalistas, galardón para el que compitió también en 1998, 2001 y 2002.

Durante muchos años fue votado como el mejor profesor de la Universidad Complutense. También fue un deslumbrante conferenciante. Sus clases en la Universidad Complutense fueron siempre lecciones magistrales que Bousoño decía sin mirar ni un solo apunte. Su fama como profesor llevó a sus aulas a los más destacados poetas y escritores que estudiaron en la Universidad Complutense. Entre sus amigos más importantes cabe destacar, aparte del propio Vicente Aleixandre, cuyo archivo heredó, a Francisco Brines, Claudio Rodríguez, Francisco Nieva, Mario Vargas Llosa y el crítico cubano José Olivio Jiménez, entre otros.

Durante toda su vida mantuvo una estrecha relación de amistad con Vicente Aleixandre, de quien recibió unas encendidas cartas amorosas y le dedicó versos de contenido homoerótico que no se hicieron públicas hasta la muerte de Bousoño.

Falleció en Madrid el 24 de octubre de 2015 a los 92 años. En el momento de su muerte era el académico de la RAE más antiguo

CONSAGRACIÓN DE LA MONTAÑA

Repite tu canción, dime tu nombre.

En el silencio de la noche, dime

por qué se ensancha el corazón del hombre

cuando tu piedra oprime.

Déjanos apresar el bien supremo

que en tus pupilas arde.

Altiva majestad y oscuro remo,

pasa lenta tu tarde.

Por el mar de la muerte, en la llanura

infinita y cansada,

bogas inmóvil con tu dura

claridad retirada.

Como la mariposa que las flores

liba un instante breve,

así los hombres miran tus colores

al caer de la nieve.

Al caer de la nieve silenciosa,

sepulcral, sin pupila;

al de la nieve, azul y rosa,

tu tarde está tranquila.

Al caer de la nieve, de las horas

aladas y cautivas;

al caer de la luz y las auroras

en noches pensativas.

Tu tarde está tranquila; el mar, abierto;

y tus ojos de diosa

miran al mundo. Es un desierto

que infinito reposa.

Del Libro de Oro de la Poesía en Lengua Castellana. Editorial Juventud,S.A. Selección y notas biográficas de Maria Luz Morales.