Carne de Primera

Rafael Estrada

Autor: ⇒ RAFAEL ESTRADA

 

 

EDICIÓN IMPRESA :

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Segunda aventura investigadora del inspector Proaza.

El dinero no da la felicidad, dice el rico; pero ayuda conseguirla, señala el pobre.

Toda ideología minoritaria que se apoya en la fuerza, rompe o cruza la línea marcada por la mayoría, y sus actos se confunden con el vandalismo, suele durar poco y sucumbir por irresponsabilidad y falta de respeto, o en su caso propiciar el caos y la anarquía. 

Como ya comprobamos en su primer caso (Angeles de Sangre), para el autor Rafael Estrada, los preámbulos no son precisamente el modo de iniciar sus historias. El es   directo, conciso, explícito, sin concesiones o esperas innecesarias. Como suele decirse  va con la precisión de un reloj suizo, al grano, a introducirnos de inmediato en la trama e intriga en sus primeros párrafos. No has terminado de leer el encabezamiento de la historia, edición, capítulos etc., cuando nos impacta con lo que toda novela negra debe tener: fuerza y deseos de seguir leyendo.

El cadáver de un joven y una redada sobre distribución de droga en un Pub, inicio de la novela, rompen mi tranquilidad, esa que deseas en los días de vacaciones y distribuyes sin prisas, entre paseos, conversaciones con amigos y familiares mientras sujetas una copa de cerveza fría, y una buena sombra para deleite y solaz entretenimiento. La rompen, repito, pues soy de aquellos a quien no gusta dejar un relato para más tarde. Una vez iniciada la lectura no quiero ni puedo abandonarla, máxime si es una novela negra bien escrita.

Juanito Proaza, perdón, Juan Proaza, pues no le gusta el diminutivo, continúa siendo en esta su segunda aventura el novato del Grupo. El comisario De la Mata le encarga investigar la muerte violenta de un joven, al que según se desprende de las primeras apreciaciones del  forense, le han abierto la caja torácica para extirparle el corazón.

La aparente complicidad entre el joven inspector y el curtido forense, le permiten dar los oportunos pasos en las pesquisas de la primera y principal trama, pues a medida que avanzan las paginas, surgen paralelas, tal vez condicionadas por la primigenia, otras que abordan temas y situaciones candentes, muy actuales: maltrato animal y defensa de estos por gentes que forman parte del movimiento. También una sutil crítica a policías autonómicos con cierta leyenda negra, que olvidan están al servicio de los ciudadanos y no contra ellos.

En este orden de cosas, otro asesinato, tal vez más grosero que el primero, aparece impactante. La muerte de un torero, al que en una imaginaria corrida, acaban de asesinarle como él hubiera hecho como partícipe en una feria taurina, cortando orejas y rabo. El nuevo caso, convertido en subtrama, es encomendado a la inspectora Marín teniendo como ayudante al subinspector en prácticas, Andreu Baró, exmosso de Esquadra.

El autor nos muestra al forense Gonzalo Luzón como uno de los más importantes personajes, aunque oculto, tal vez en la sombra, pero siempre presente para ofrecer a los investigadores la materia prima fundamental para la evolución y solución de sus investigaciones. Sospecho que muy pronto este personaje ascenderá de nivel, tomando más vida y protagonismo, pues su conciencia crítica, como una nube, se mantiene presente incentivando la del principal, el inspector Proaza.

Esta fórmula aplicada por el autor, abona y mantiene nuestro criterio respecto al amplio conocimiento de las prácticas forenses que posee, y también, un estupendo ahorro literario, pues al ofrecernos explicaciones en labios del forense, evita conceder ese supuesto conocimiento a los policías investigadores, sobre una materia cuyo dominio solo puede ser adquirido tras muchos años de estudios y experiencia. Hecho que, caso de relatarlo el joven inspector, no resultaría creíble.

Otra fórmula  que se suele utilizar por los escritores es, retrotraerse al pasado con el fin de confirmar ciertos aspectos personales de alguno de los personajes. Acción similar a los flashback cinematográficos. Sin embargo la constante utilización de este recurso, en ocasiones suele alejarnos de la trama principal y en este caso, no confirmamos su utilidad.

La solución de las tramas se asemeja a unos regueros de pólvora para converger en una traca final.

Así pues, la segunda novela del joven inspector Proaza aunque interesante y atractiva, se nos antoja con un carácter más reivindicativo que la primera. Los personajes, tanto principales como secundarios, nos ofrecen su particular visión de la sociedad en que viven por mor de Rafael Estrada, elucubrando y formulando críticas a cuanto les rodea, si bien aborda temas que se incrustan, por cotidianas, en nuestras vidas de ciudadanos comunes.

Algo que no falta tampoco en esta segunda ofrenda a la novela negra, es la banda sonora ofrecida por el autor, a base de títulos y grupos musicales y una sutil recomendación para escuchar tras acabar la lectura de su CARNE DE PRIMERA.

La referenciamos con

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