Conocer Madrid a través de sus crímenes

por | May 19, 2016 | Actualidad | 0 Comentarios

‘Madrid Negro’ reúne relatos criminales organizados por barrios y firmados por autores como Lorenzo Silva, Andrés Barba o Marta Sanz

¿Se puede conocer una ciudad por sus crímenes? El escritor Ernesto Mallo cree que sí, que “se puede conocer una sociedad a través de los criminales que produce”, que sus pecados no son, en definitiva, más que reflejos de sus vicios y costumbres.

Madrid Negro (Siruela) es una antología de relatos orquestada por Mallo que en conjunto compone un recorrido criminal por algunos de los lugares más emblemáticos de la capital. En ella, autores como Lorenzo Silva, Vanessa Montfort, Fernando Marías o Jesús Ferrero se reparten los barrios como quien disecciona un cadáver.

Sus diagnósticos son fábulas macrabas en las que además de sangre e intriga, también es posible encontrar síntomas de humor. “Cuando hice la propuesta a los autores les dije que entendíamos por género negro algo que podría ser policiaco o no, pero que tenía que ser perturbado e inquietante, siempre con la máxima libertad posible para que cada uno eligiese cómo lo quería contar”, explica el argentino en conversación telefónica. Mallo, que reside en la capital condal desde hace un año, firma uno de los relatos que forman parte de Barcelona Negra, que llega a las librerías esta semana a la vez que su versión madrileña.

El resultado sobrepasó sus expectativas. “Cuando tramamos esta antología con Ofelia Grande -directora de la editorial-, sabíamos que los autores convocados iban a producir cuentos de muy buena calidad, pero no imaginamos la altura que alcanzarían”, precisa el argentino en el prólogo del libro.

En este Madrid que no descansa nunca, los tenderos de Malasaña tienen que aprender a coexitir con nuevos comerciantes de modernas y oscuras intenciones, como las que inventa Marta Sanz. También ocurre que los inmigrantes que se reúnen en Tetuán son noticia más veces de las que les gustaría, como recuerda Andrés Barba, o que un viaje en metro a menudo no acaba dónde ni cómo uno había planeado, como testimonia Berna González Harbour en su relato.

Fuente: El Mundo