El caso de la mano perdida
Fernando Roye
Autor: ⇒ FERNANDO ROYE

 

EL CASO DE LA MANO PERDIDA

Editorial Sinerrata.

Un pueblo ficticio en plena Sierra Morena. Un sargento, Carmelo Domínguez; comandante de puesto del cuartel de la Guardia Civil, al uso de la época donde la hambruna se confunde con el aire y la gente vive supeditada al sistema dictatorial vigente; debe resolver un extraño caso: la aparición de la mano de un hombre seccionada por la muñeca.

Un joven número, antiguo concepto de agente, con cierta cultura autodidacta, recién incorporado al cuartel, se presenta como lluvia reparadora efectuando sus cábalas respecto a la investigación. Mientras, el anuncio de una visita del dictador a la finca de un noble para cazar, arremete con lo establecido rompiendo la tranquilidad pueblerina.

Las elucubraciones sobre el caso descubren numerosas opiniones en los componentes del puesto dirigido por el sargento Domínguez, y vecinos del pueblo. Sin embargo será éste quien lleve, como superior, la voz cantante en las pesquisas pese a la oposición de superiores, subordinados, así como del cacique y el Alcalde.

La peculiar visión detallada mostrada por el autor, del pueblo, sus habitantes y de quienes viven en el cuartel de la Guardia Civil, cada cual con sus propios problemas, nos traslada a una época posiblemente desconocida para muchos, donde primaba mas la inmediatez en la detención del delincuente, fuera o no culpable y su posterior castigo, que la verdadera solución del caso y su previa investigación.

Nos muestra superficialmente la vida en el cuartel como un mundo aparte, sin olvidar a sus habitantes como seres humanos que también tienen todo tipo de sentimientos positivos y negativos. Detentan sus propias calamidades en el esfuerzo cotidiano que significa convivir con los compañeros de armas, sus mujeres, sus respectivos hijos y cuanto conlleva.

Carmelo Domínguez es un sujeto tan peculiar como el mundo creado a su alrededor. Las sensaciones y opiniones que transmite son como ondas de radio, llegan a todos, aunque no a todos guste. Se basa en sus propias vivencias pese a no tener nada que ver con cuanto le rodea a ojos de quien le escucha. Juega, con sus posturas, dichos y refranes, a ser más inteligente que el resto de sus subordinados. Es un hombre listo, inculto, agobiado; al menos eso deja ver entrelineas el autor; por aquello que deja cada mañana al afrontar su jornada laboral, su esposa y seis hijos a los que le cuesta mantener. Sin embargo en apariencia es un hombre justo en lo referente a la aplicación de la justicia y el mantenimiento del orden con sus subordinados.

La investigación se mueve en elucubraciones y premoniciones del sargento, en hipótesis ficticias, más que en hechos factibles de comprobar, olvidando que el dictador tiene anunciada su visita, y él descuidada la seguridad encomendada, facilitando que uno de sus subordinados conspire para ocupar su puesto.

La época en que se desarrolla la narración demuestra que las fuerzas vivas, a saber, Guardia Civil, Iglesia Católica y políticos representados por el Alcalde, sin olvidar al  cacique, dominan todos los  ámbitos y beben del mismo vaso. El respeto se confunde con el miedo y el poder del uniforme también, según deja ver uno de los sospechosos al ser interrogado por el sargento Carmelo y el sermón ofrecido por el cura párroco Clotario.

La investigación se detiene en una sospecha por parte de Carmelo, unos hechos acaecidos hace años en Santa Honorata. Mientras tanto la mano seccionada, que debiera ser objeto de prueba y custodia, toma vida propia siendo objeto de deseo para muchos, incluso para los hijos del sargento.

Los matices humorísticos introducidos por el autor en ciertos pasaje son de agradecer, pues hacen más creíble la personalidad del avezado sargento. Incluso en ocasiones insinúa que la bondad del ser humano existe pese a estar oculta.

La trama principal y subtramas, atraen con fuerza. Están bien enlazadas y su estructura no deja nada al albur. El diseño y descripción de los personajes permiten imaginarlos fielmente, tal vez como el mismo autor los diseñó. Incluso me atrevería a señalar que al final se mantiene el aroma de las hojas de hierbabuena e hinojo que masca el protagonista.

Debo reconocer que mi tardanza en reseñar esta novela, no solo ha obedecido al tiempo que dispongo; pues son numerosas las obras que llegan a nuestra redacción para realizar esa labor; también tuvo algo que ver mi costumbre como lector empedernido de novelas policías, a que los autores suelen provocar intriga y necesidad de continuar leyendo, en los primeros capítulos. No me ocurrió así con El Caso de la Mano Perdida, una y otra vez retomaba su lectura sin que esa necesidad se asomara, por lo que fui dejándola para más tarde. Hoy confieso públicamente mi error y falta de paciencia, pues he disfrutado mucho con su lectura.  De acuerdo que no intriga en los primeros capítulos repletos de costumbrismo, carentes de misterio, pero a medida que avanzas, pasas una y otra página en busca de ese desenlace que te mantiene atrapado.

El Caso de la Mano Perdida, es sin duda una novela que debe ser leída no solo por amantes del género negro, también por aquellos que vivieron o gustan de la novela costumbrista, pues sin duda Fernando Roye ha desarrollado una amplia labor documental.

Recomendamos su lectura y deseamos tener muy pronto de nuevo al sargento Domínguez y su ayudante Fernando Roye, perdón, quise escribir Benito.

Otorgamos ocho plumas Solo Novela Negra.

 

Reseña realizada por:

ANXO DO REGO