EL JETA – Reyes # 05

por | Nov 24, 2016 | Arias_Juan Carlos, Relatos | 0 Comentarios

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El Jeta_imagenIndividuos que sacan tajada de cualquier desgracia parecen personajes imposibles. Pero existen. En un pueblo de la profunda Andalucía el apodo ‘Jeta’ casaba con la infinita codicia de un tipo que Reyes tuvo bajo su lupa. Nuestro personaje perseguía a un familiar que tenía negocios y le dio empleo cuando más lo precisaba. Andando el tiempo, el contrato y el paro terminó y el caradura que nos ocupa buscaba al primo para comprometerlo exigiéndole trabajo o algún trapicheo para cobrar sin trabajar. La razón: este hombre no trabajaba en nada serio. Su pasión alcohólica le retenía en tabernas muchas tardes y días de guardar.

El ‘Jeta’ lo tuvo todo a punto esperando a su primo en un Bar que frecuentaba. Le recriminó provocativamente algo y el familiar le propinó un puñetazo tras superarse límites de lo tolerable. Insulto clásico: defecar en tumbas de progenitores. La pelea siguió con la réplica del ‘Jeta’, que fue retenido cuando cayó de espaldas y se fracturó un dedo de la mano derecha, la hábil. La pelea acabó en urgencias de un hospital para el ‘Jeta’. Allí oficiaba maestría exagerando dolores y dramatizando lesiones que al cabo redujeron el tema a una fractura de un dedo que le inmovilizó la mano parcialmente.

‘Jeta’ a las dos semanas regresó al hospital para hiperbolizar dolores en la mano del dedo ‘malo’. Así justificaba una lesión previa que acabó en el quirófano meses después. Eso le valió al ‘Jeta’ para pedir cárcel y desorbitada indemnización a su primo por vía judicial, la que da más miedo. Para el desvarío acompañó un traumatólogo ‘free lance’ que dictaminaba lo que fuera menester bajo precio. El galeno no logró entrar en la sanidad pública y mendigaba en la privada por un puñado de euros.

El panorama de verse en la cárcel hizo que el primo del ‘Jeta’ acudiera Reyes para verificar que exageraba, ya no tenía nada, ni secuelas, en aquella mano. Pero ‘Jeta’ se paseaba por el pueblo con un cabestrillo que le hacía manco con parafernalia.

Un trabajo oculto del ‘Jeta’ fue desvelado por Reyes. Una vez por semana repartía cajas en tiendas de chinos. Conducía furgoneta y distribuía paquetes. Un par de videos del ‘Jeta’ bajando, solo, paquetes de 30 kilos para lo que previamente se desprendía de una innecesaria férula en su mano derecha fueron ilustrativos para el tribunal que sonreía en pleno cuando un abogado sacó a relucir el sobrenombre del ‘accidentado’: Jeta en el transcurso de sus alegaciones verbales previas al demoledor alegato audiovisual del detective.

La sentencia ridiculizó lo que pedía judicialmente ‘Jeta’. Apenas una multa y condena por falta saldó el teatro de nuestro personaje. Reyes se tomó aquel día, el que se hizo pública la sentencia, un Bloody Mary (zumo de tomate 7/10, Vodka 2/10, Jugo de limón 1/10, añadiéndose picante, salsa inglesa, pimienta y golpe de Angostura) de los que hacen parroquia. ‘Jeta’ paseó su adversidad por otras tabernas. Justificó su historia invocando sobornos de su primo al tribunal. Cosa de perdedores.

 

 

© Juan Carlos Arias . Todos los derechos reservados

Criminólogo. Director de la Agencia ADAS. Detective Privado. Conferenciante.