Granada 29/12/2015. Redaccion.

 

Una de las características principales de la novela policiaca es su compromiso con la cruda realidad. Esta idea se constata también en los personajes, descarnados y de muchas piezas, que se debaten en la ambigüedad moral. “En la novela negra no caben los maniqueísmos, ya que muchos hijos de puta son capaces de buenas acciones”, sostiene el periodista, escritor y miembro del Frente Cívico-Valencia, Rafael Juan. Desde su origen la novela negra no ha sido neutral ante las injusticias, de hecho, aparece directamente vinculada a la crítica política y la denuncia social.

Este compromiso aparece en autores como Graham Greene, Dashiell Hammet, Jim Thompson o Vázquez Montalbán, entre otros. Rafael Juan se ha aproximado a la novela negra fundamentalmente como lector, aunque ha recibido premios por relatos adscritos al género: “La huida a Egipto” (1995) y “El muerto robado” (1997), basado en la noticia, real, de la sustracción del cadáver de un prócer local en el cementerio de un pueblo. Siguiendo los patrones del género, un corresponsal que aspira a ingresar en la plantilla de un periódico trata de aclarar los hechos. Rafael Juan ha participado en una conferencia organizada por el Frente Cívico-Valencia, titulada “Una mirada a la novela negra. Breve recorrido por la novela policial con agujeros y ausencias”, que ha tenido lugar en el local de Jarité Espai Obert de Valencia.

-¿Cuáles son los ingredientes básicos de la novela negra?

Lo fundamental es que haya uno o varios crímenes, un detective y que la trama esté imbricada en la realidad. También que haya una investigación, interrogatorios y una resolución final del enigma. Si no se habla de la realidad, podemos estar ante una novela policiaca clásica o ante un “thriller”, pero no ante una novela negra. Por tanto, el compromiso con la realidad es básico. Por otro lado la novela policiaca es un género con unas convenciones específicas, aunque no se cumplan todas a rajatabla. Lo mismo que la Ciencia Ficción, la Novela Histórica o el Western, que también tienen sus convenciones narrativas.

-¿Puede asociarse a la crítica social y política?

Esto es así desde su mismo nacimiento. Los primeros autores de la novela negra eran izquierdistas, por ejemplo Dashiell Hammet, Jim Thompson y también Graham Greene en la novela de espionaje. En cuanto a los contenidos, muchas veces cuesta ver esta crítica de modo explícito, ya que hablamos de literatura. En “Cosecha roja” (1929), de Dashiell Hammet, aparecen bandas mafiosas además de gángsters y políticos conchabados. Los guionistas de Hollywood anteriores a la segunda guerra mundial fueron depurados años después durante la “caza de brujas”, por ejemplo Hammet, quien estuvo en la cárcel por negarse a denunciar a sus amigos comunistas. También las novelas negras de Leonardo Sciascia son explícitamente políticas, e incluyen denuncias a la Democracia Cristiana italiana y a los poderes mafiosos.

-¿Con qué obra te iniciaste en la novela policiaca? ¿Qué ejemplos de novela negra resaltarías?… seguir leyendo

Fuente: (Rebelión. Enric Llopis)