Entrevistas en la oscuridadRedaccion S.N.N.

Enrique Hormigo

Enrique Hormigo

Ya nos dijo Enrique Hormigo que su tiempo es limitado, que tardaría en responder nuestra batería de preguntas. Somos conscientes que el tiempo no puede alargarse. Su familia, ser abogado, detective privado, director de seguridad y experto en detección psicológica del engaño a través del polígrafo, le deja muy poco tiempo para dedicarse a atender nuestra entrevista. Hoy por fin, nos sentimos muy satisfechos al contar con el en Entrevistas en la oscuridad

Así pues, sin mas dilación comenzamos.

Por favor, dinos tu nombre y apellidos. Enrique Hormigo Julio.

Si utilizas seudónimo, dinos cual. No lo utilizo, pero no descarto utilizarlo en un futuro.

¿Qué estudios has realizado? Licenciatura en Derecho, Experto Universitario Detective Privado y Curso Universitario Superior Director de Seguridad.

¿Qué profesión actual tienes? Abogado, detective privado, poligrafista y escritor. Las combino todas como buenamente puedo, pero el ejercicio de la abogacía es ya muy residual.

En tu tiempo libre ¿Que sueles hacer? Leo, escribo y lo dedico a mi familia.

¿Cuáles son tus prioridades? Mi familia y mi trabajo, por ese orden.

¿Sueles dejar algo para hacer más tarde? ¿Qué? No. Intento ir al día.

¿Cuál es tu género literario preferido a la hora de escribir y por qué? Sin duda, el género negro, porque es la mejor manera de reflejar la realidad en la que vivimos.

¿Por qué debemos leer tu última novela publicada? Desde la experiencia que me dan mis conocimientos y quehaceres como detective y como abogado, ahondo con absoluto realismo y dramatismo, gracias a la gente que he podido conocer y que lo ha vivido en primera persona, en los submundos marginales y delincuenciales del Madrid de nuestros tiempos. Vamos a entrar, de la mano de los diferentes personajes, en las cárceles españolas y vamos a conocer cómo interactúan los internos entre ellos, siguiendo sus particulares códigos de conducta al margen de la legislación penitenciaria. También descubriremos el mundo de la prostitución y sus víctimas, maltratadas y humilladas por proxenetas que hacen de ellas un rentable negocio. Violencia, narcotráfico, humillación, malos tratos y pederastia son otros ingredientes que aporta la novela. Siempre estará presente la fortaleza de unos, de los que abusan, frente a la fragilidad de otros, de sus víctimas, pero también estará presente ese hálito de esperanza que es lo que lleva a los personajes que sufren a seguir viviendo en ese mundo depravado aunque cargado de ilusión. Los canallas no traen rosas sino espinas es un espejo de la realidad social vista desde la perspectiva de los más desfavorecidos. Su protagonista, el detective Emilio Gálvez, se va a mover por todos estos ambientes de depravación, violencia y odio, pero también de amor y de amistad, ofreciendo una historia desgarradora e impactante, pero al mismo tiempo llena de esperanza. Se va a ver lo mejor y lo peor que encierra el ser humano.

¿Tienes algún referente como autor? ¿Quién? Como escritor no tengo, en realidad, ningún referente. De todo cuanto leo cojo ideas y voy aprendiendo. Hasta ahora, en las tres novelas que he escrito (la última no publicada aún), el protagonista es el detective Emilio Gálvez que, en sus investigaciones, se va moviendo por los estratos más desfavorecidos de la sociedad, incluidos los ambientes marginales y carcelarios. El objeto no es otro que hacer una crítica, unas veces velada y otras feroz, de una sociedad que hemos conformado entre todos, pero que no está nada bien pensada. En este sentido me puedo identificar perfectamente con el grandísimo escritor Petros Márkaris, que a través de su comisario de policía Kostas Jaritos hace una representación crítica de la sociedad griega. Para mí, el detective Emilio Gálvez es la excusa que tengo para moverme con facilidad por los campos que domino para hacer esa crítica social de la que hablo. Para Márkaris su excusa es el comisario Kostas Jaritos.

También me gusta mucho Lorenzo Silva, que se centra mucho más en la investigación y bastante menos en lo social. Finalmente, Carlos Ruiz Zafón es otro de los escritores que quizás me haya podido influir, aunque no puedo ni debo encasillarlo dentro del género negro, pues su literatura, creativa, dinámica y cambiante, tiene una riqueza sin igual, a la que aporta recursos de todos los géneros para hacerla única.

¿Qué sensaciones consideras dejan tus novelas a los lectores? Creo que mis novelas dejan un sabor agridulce a quien las lee. Ya lo he dicho antes; son novelas de ficción, pero de corte realista e inspiradas en muchos acontecimientos reales. Sus historias se desarrollan en ambientes marginales, violentos y carcelarios, y el lector va a vivir el drama de todas estas realidades, despiadadas y desgarradoras, a través de los diferentes personajes, pero también va a vivir, con ilusión, la esperanza que en ellos siempre anida.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? He terminado de escribir una tercera novela que aún no está publicada. Se trata de una feroz crítica a la gran corrupción que hay en el país y a un sistema mal planteado que provoca marginalidad y hambre. Todo ello es llevado de la mano del detective Emilio Gálvez, que es el hilo conductor de la crítica social que la obra encierra. Mi próximo proyecto es que la novela vea la luz. También estoy pensando en escribir novela juvenil, de lectura más sencilla, con los personajes más planos pero con los problemas y las pasiones de los adolescentes; un tipo de novela que conecte bien con esa franja de edad a la que va dirigida. Si finalmente me decido a escribir una saga para adolescentes, es probable que empiece a utilizar un seudónimo.

¿A qué proyecto temes enfrentarte? Realmente es una pregunta que no me planteo. Mi temor es el tiempo, siempre esclavo de él y que me impide hacer lo que más me gusta.

¿Qué tiempo y esfuerzo te supone tener una novela acabada? Mucho tiempo y mucho esfuerzo. Para mí escribir es algo más que ponerme frente a un teclado en un momento de inspiración. Tengo que tener una historia bien enlazada, con una trama bien urdida y con los personajes principales bien definidos. Además me gusta mezclar diferentes recursos: humor, amor, odio, violencia, fragilidad, que se van a ir sucediendo para mantener la atención constante del lector, que necesariamente empatizará con cada uno de los personajes que van saliendo. A todo ello hay que añadir el gran trabajo de recopilación de información que cada novela encierra —en especial, búsqueda de documentación así como un gran número de entrevistas a multitud de personas—, lo que me ha ayudado a crear con absoluto realismo, no sólo los personajes de cada una de las obras, sino también a  reflejar fielmente cada uno de los submundos en los que se van moviendo. Por eso te puedo decir que el trabajo que hay detrás de mis novelas es mayúsculo. Para que te hagas una idea, la primera novela tardé tres años en escribirla; la segunda, dos años; y la última, algo más de un año.

¿Por qué te atrae escribir Novela Negra?. Por todo lo que he dicho; la novela negra es un espejo de la sociedad, y yo me rebelo a mi manera para contar cosas que están ahí, en las calles, a escasa distancia de donde vivimos. Gentes marginadas, dramas, sucesos, historias e infrahistorias, que conviven en la sociedad, pero al margen de ella; gentes y problemas de otro mundo, ajenos a nosotros, que cerramos los ojos para no ver. Sólo es preciso echar una mirada para darnos cuenta de que todo eso existe a nuestro alrededor. Con mis novelas el lector abre sus ojos para pasear, sufrir y divertirse de la mano de todos estos desfavorecidos por esos ambientes tan mal entendidos.

¿Qué Libro marcó tu infancia? En mi preadolescencia devoraba todo cuanto se publicaba de Enid Blyton. A una edad más temprana estuve marcado por El Principito.

¿Cuál es el último libro que has leído? Cuéntanos las sensaciones vividas. El último libro que he leído, o mejor dicho, que he releído, es uno de Lorenzo Silva de la saga de los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro llamado El alquimista impaciente. Es una novela policíaca cien por cien y con una buena trama. La novela empieza con un muerto en la habitación de un hotel y a lo largo de su lectura el autor nos hace sospechar de cuantos personajes van saliendo. Está bien escrita y bien elaborada, motivo por el que decidí leerla una segunda vez. En esto momentos me encuentro leyendo algo mucho más desenfadado y divertido: El abuelo que saltó por la ventana y se largó.

¿Cómo te gustaría que te recordaron como escritor? Como aquel que supo explicar de una forma bella lo que es un detective privado: un ser humano capaz de reír, de llorar, de emocionarse o de sentir. Quisiera ser recordado como ese humilde escritor que supo romper, por fin, con el clásico etiquetamiento cinematográfico o literario del detective como héroe o como villano y que gracias a él se empezó a conocer un poco más esa profesión, a la vez, tan bonita como desconocida. También quisiera ser recordado como el escritor que supo reflejar, y denunciar, la miseria y la injusticia que hay al margen de la maquinaria social.

¿Cómo deseas publicar tus obras. Papel, digital, ambas? Creo que una publicación no debe tener ni fronteras ni limitaciones. Debe llegar a los potenciales lectores por todas las vías posibles.

Tal vez olvidamos preguntarte algo y deseas decírnoslo. Sí. Para acabar quiero daros las gracias por esta entrevista, en la que me he sentido muy cómodo. También quiero animar a todos aquellos lectores que quieran conocer algo más de lo que escribo, que se pongan en contacto conmigo en el correo e.hormigo@horcis.com. Estaré encantado de enviarles los dos primeros capítulos de cada libro para que les pique el gusanillo.

Somos nosotros quienes te agradecemos tu sinceridad, pero sobre todo tu tiempo.

Debemos ofrecerte un agradecimiento mayor, algunas de las frase que nos brindas, nos han facilitado algo que deseábamos desde hace tiempo, crear un apartado que iniciaremos bajo el título FRASEARIO.