Han pasado cien años y algunas cosas no cambian

por | May 19, 2016 | Rodriguez_Arcadio | 0 Comentarios

 Las ventas de soportes físicos han caído hace mucho. Eso lo sabe todo el mundo. Ahora mismo no es: escribo un libro + lo mando a un editor + se edita + espero mis beneficios. Hoy apenas se venden libros y somos muchos los que escribimos… no influye la calidad, hablo de cantidad.

Así que la realidad es que hoy el autor en muchos casos paga por ver editado su libro o se compra una y otra vez su versión Kindle… otra cosa es que ese escritor te lo reconozca. Ahí entra la honestidad de cada persona.

Así que el negocio no son los libros, si no los autores, a los que hay que sacarles la pasta. Los ingleses lo llaman Vanity Press, en castellano reciben varios nombres, desde pseudo-editoriales a, para mí la más adecuada, servicios editoriales. Lo que viene a ser un puente entre el autor, un maquetador, un ilustrador que haga una portada decente para tu obra y la imprenta.

Y paso de juzgar de si pagar por ver editado tu libro está bien o no, que no va de eso el artículo. Además mucha gente juzga este tema sin haber escrito nunca un libro y lo primero sería que pasen y vean. Las opiniones ya se sabe…

El caso es que todo esto tampoco es nuevo. O no tan nuevo, que estoy leyendo Confesiones de un editor [JPM Ediciones], del periodista, editor y diplomático norteamericano Walter Hines Page (1855-1918), editado nada menos que hace más de cien años. Y sí, mira que el librito tiene más de un siglo, pero la cosa es que lo lees y piensas: «Si el autor levantara la cabeza podría comprobar que muchas cosas siguen tal y como las relataba en 1905».

Con 116 páginas y con diez capítulos con títulos tan sugerentes como Una tribu quisquillosa, El éxito de los «malos» y el fracaso de los «buenos», Imprimir a costa del autor o Consejos sinceros a autores y editores la cosa ya promete y, leyendo sus páginas, aseguro que no defrauda.

En este libro no faltan consejos, opiniones y ejemplos sobre el mundo editorial y sus garrapatas, algunos muy desfasados, pero otros curiosamente actuales, como tampoco faltan algunas frases tan acertadas y vigentes como: «Se gana dinero con los libros de texto, las suscripciones o las revistas. Pero la edición, como tal, es la menos rentable de todas las profesiones». O la dedicada a los autores donde el editor norteamericano asegura que: «Normalmente son los fracasados los que son quisquillosos, sean autores o no» y, sobre todo, lo que todo el mundo sabe, porque: «Una novela puede estar escrita de manera magistral, pero si no cuenta una historia al público no le gustará».

Un libro recomendable para aquellos que han escogido el pasatiempo de juntar letras, que como dijo Francis Scott Fitzgerald: «No sé por qué elegí este oficio tan horrible, con los días de encierro, las noches en vela y la perpetua insatisfacción».

©Arcadio Rodriguez Tocino. Todos los derechos reservados

Escritor y columnista de Solo Novela Negra