ENTREVISTAS

Entrevistamos a Iñigo Amonarriz, alma mater de Editorial Revolver

Dic 20, 2016

IMG_6408Iñigo Amonarriz es el editor, creador y único sostenedor de la editorial Revólver,  concebida para la Novela Negra, y que en Argentina se está convirtiendo en un fenómeno notable. Con autores de la talla de Víctor Del Árbol, Guillermo Orsi,  Alexis Ravelo, Marcelo Luján, Nieves Abarca, Carlos Salem, María Inés Krimer, Oscar Tabernise, Miguel Ángel Molfino Gianetti y Kike Ferrari, entre otros, está construyendo “a pulmón”, con su sólo esfuerzo y su calidad humana y literaria, un sello que genera algo novedoso: el sentimiento de los autores de pertenecer a la familia Revólver. Una editorial como una familia.  Y, agrego, la conmovedora gratitud de esos mismos autores por haber sido elegidos para ingresar en este pequeño sello que acaso algún día llegue a ser grande en tamaño, aunque ya lo es en corazón y altura artística. Su catálogo es una colección que nadie debería dejar de atesorar.

Es español, nacido en Tolosa, Gipuzkoa, en 1972. Estudió Economía en Bilbao, pero no terminó la carrera “porque nunca me interesó”.

Casado con la argentina Soledad Amat, en 2010 decidieron venir a vivir a Buenos Aires con sus dos hijos, y tiempo después echó a rodar la historia que sigue.

Es un tipo afable y de gestos medidos. Me recibe en el quincho de su jardín, un día de un terrible calor. Con Iñigo es fácil conversar, sabe escuchar, cosa no tan común, y de tanto en tanto suelta algunos comentarios corrosivos pero graciosos que van llevando la charla por vericuetos que, por motivos de espacio, obligan a  la edición. Uno charla de literatura negra pero, como suele ocurrir, eso se vuelve metáfora y termina hablando de asuntos más importantes. “Más importante que la cultura es tener la panza llena”, suelta este hombre de la cultura. Debe ser por eso que se ha vuelto tan querido.

Él llama a sus autores por el nombre de pila. Guillermo, Raúl, María Inés. Eso marca el vínculo.

Lo que sigue es una entrevista con una de esas personas que a uno le alegran de haber conocido.


 

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P:¿Cómo, cuándo y con qué intención comenzaste con Revólver?

R: Revólver nace en 2014 y fue con la idea de hacer llegar a la Argentina títulos que en España se publicaban en editoriales pequeñas y que por distintos motivos no estaban llegando. Eran libros que yo como lector quería leer o que si los había leído, a algunos de ellos consideraba que había que difundirlos. Hubo circunstancias personales que me hicieron replantear lo que quería hacer y decidí que era un momento interesante para intentarlo.

P: ¿Tenías expectativas de que esto durara?

R: Empecé pensando poco. No tenía experiencia en el sector y la verdad es que lo intenté dando casi por seguro que esto no iba a salir, pero tuve apoyos desde España, y la cosa se comenzó a funcionar. Mi idea era ir viendo lo que sucedía.  Desde mi inexperiencia no podía hacer grandes planes, no sabía nada de las ventas, cuáles eran los gastos, fueron todas cosas que tuve que aprender de a poco. La idea central era hacer algo que a mí me gustara.

P: Fue un debut absoluto.

R Sí, absoluto, yo era Contable en España, nunca había hecho nada con los libros, más que leerlos vorazmente, algo que siempre me había gustado.

P: ¿Hubo gente que se abrió a contarte el Know How?

R: Sí.

P: Es raro eso. ¿Fue aquí?

R: No, yo contacté gente de allá porque mi idea era traer títulos de España.

P:¿Originalmente querías publicar sólo títulos españoles?

R: Sí , pero luego vi que eso era muy complicado, porque si el autor no está aquí es más difícil llegar a la gente.

P: El primer autor argentino fue Guillermo Orsi.

R: Sí.

P: El es casi binacional.

R: Sí, pero otra cosa que me importa remarcar es que yo me tengo que llevar bien con el autor. Es mi condición, porque para tener una relación desagradable no me interesa. Me gusta estar muy cerca del autor y con Guillermo desde el primer momento hubo una gran conexión. Y una cosa que tenemos en común con él es que en el uno a uno somos mejores que en la multitud.

P: Dos tipos tímidos.

R: Sí

P: Somos tres.

(Risas)

P: En Granada noté  que Revólver está sonando, se sabe que existe, que contrataste autores importantes, posiblemente Marcelo Luján sea el más visible en este momento, por haber salido aquí apenas ganó el premio, pero hay más de un  Hammett en tu colección, aparte de otros premiados. ¿Cómo contactaste a los autores?

R: Empecé con Víctor Del Árbol y con Alexis Ravelo. Y mi contacto fue con un editor español, Gregori Dolz. Fue una suerte que fuera la primera persona con quien hablé porque me ayudó en todo. Desde el primer momento me dio consejos, le pregunté por varios títulos y él me dijo cuáles convenían y cuáles no habían funcionado. Me recomendó los dos que más me interesaban a mí, me dijo que esos podían funcionar bien. Todo fue lo contrario de lo que lo pensaba que iba a pasar. Yo suponía que esto era una secta y que no me iban a dejar entrar. Si yo hubiera hablado con los otros editores que después contacté, probablemente no estaríamos aquí ahora.

P: Fue un golpe de suerte.

R: Sí, y fíjate que lo contacté por Twitter.  No hubo nada extraordinario. Le envié un mail y así empezó.

P: Puedo decirte que cuando estuve en GRN2, me llevé la impresión de haber estado con buena gente.  No sólo los granadinos, conocí barceloneses, madrileños. Mi experiencia en ese sentido fue excelente, tengo un recuerdo muy grato,  incluso un poco nostálgico. Hice amigos de verdad. ¿Vos coincidís conmigo en eso?

R: Sí, me sorprendió el mundillo, la gente estaba dispuesta a ayudar, tenían ganas de hacer cosas. Aparte, para los autores españoles publicar en Argentina era un plus. Les interesa mucho. Lo tienen como un punto de referencia.

P: Seguro que no es por la plata. Argentina tiene buen nombre en el plano intelectual, esto no viene de ahora.

R: Sí, acá no van a ganar dinero, eso es así. Estaban ellos y también hay argentinos como Guillermo Orsi, o Raúl Argemí, que son de los dos lados del océano. Y que son grandes autores, son punta de lanza.

P: Hablando de eso, no veo una política de autor en Revólver, hasta ahora publicaste un libro por cada autor. ¿Tu idea es seguir así?

R: No. Esos son los ciclos de la vida. Se supone que Guillermo (Orsi) está por terminar otro libro.  Y con respecto a los autores españoles, yo fui cambiando esa política inicial y empecé a buscar más argentinos, a intentar publicar novedades. Este año he roto eso con SUBSUELO, pero creo que fue por una buena causa.

P: Gran libro ese. A mí me trajo pesadillas, y cuando eso me pasa reconozco la potencia del libro. Se me metió en la cabeza. Hay un dominio del lenguaje, una precisión poética, una capacidad de ir y venir en el tiempo que son impresionantes,  Luján se mueve como las hormigas de su libro  por planos imposibles, verticales, por los techos, los rincones, el subsuelo mismo del lector, se te va infiltrando y te angustia.  Es notable.

R: Sí, es así, y es como va saliendo. La verdad es que yo no tengo una idea de planificar, yo fui conociendo a la gente, a María Inés (Krimer), a todos, y poco a poco se fueron dando las afinidades.

P:¿Se te va armando una política editorial o por ahora lo dejás que circule?

R: Yo creo que en este país muchos planes no se pueden hacer a largo plazo. Entonces, que todo fluya (risas). En los seis años que llevo aquí, un plan a cuatro meses no me ha salido bien. La suerte que tengo es que, como estoy yo solo, no tengo una estructura que mantener.

P: ¿Trabajas solo? El trabajo de edición, ¿quién lo hace?

R: Yo hago todo. Las portadas las diseña Diego Giménez, que firma como DIYE. Y como buen diseñador, no lee libros. Me pregunta de qué va el libro y yo le cuento.  Entonces él sugiere ideas, colores. Antes me mandaba un par de opciones, ahora me manda una sola. Si el libro ya está publicado le mando reseñas. Pero él no los lee. La portada de NOXA fue una idea de María Inés, yo había pensado algo más fuerte, era un bebé en el vientre de su madre con una máscara. A ella le pareció muy duro.

P: ¿Estás orgulloso de algún título en especial?

R: No, yo estoy más orgulloso de mi relación con Guillermo, de ese tipo de cosas, que de los libros que no he escrito. Creo que tengo bastante ojo para seleccionar, pero eso no es tampoco un superpoder.

P:¿Tenés conciencia de lo que estás generando?

R: ¿Y si te digo que no?

P: Eso está muy bien,  quiero decir, hay asuntos en los que empuja algo de otro orden, deseo, talento, olfato, buen gusto, y por eso funcionan. Yo creo que estás haciendo algo importante. Esto de que la gente que está en Revólver se sienta parte de una familia, en mi opinión es una cosa novedosa.

R: Sí, que Marcelo (Luján) quisiera publicar en Revólver me sorprendió, fue una satisfacción. Lo que me sorprendió fue que alguien que era casi seguro que iba a ganar el Hammett eligiera Revólver, que soy yo…

P: Vos y DIYE, es muy interesante que por estar apoyadas en tu lectura, las portadas reflejan tu mirada, lo que le da una gran coherencia estilística a la editorial, y una identidad potente, cosa que se nota apenas ves los libros. Uno los reconoce instantáneamente. ¿Cómo sostenés económicamente la editorial?

R: A duras penas. No uso ahorros porque no tengo, al principio recibí ayuda familiar, para los dos primeros títulos, y el resto fue sacando dinero de donde no hay.  Este año salieron tres títulos y ya se va autofinanciando. El anterior fueron seis, pero uno no llegó a tiempo, Crímenes Exquisitos, porque el libro era muy gordo, son casi mil páginas,  y tardó mucho en encuadernarse, era diciembre, así que pasó a 2015. Y por otro lado yo estoy solo para todo, entonces, por darte un ejemplo,  no puedo ir a la Feria del libro porque no puedo abandonar mi trabajo.  De algo tengo que vivir.

P: Yo supongo que cuando se lea esto en España, algunos se van a quedar con la boca abierta. Porque allá se percibe una industria, hay gente que se ocupa de tareas muy precisas y se va delegando. Son estructuras profesionales, creo yo. No parece que allá ocurra esto que contás. Quizás mi mirada sea ingenua, pero no lo creo.

R: Sí, a mí me da risa cuando se habla de editoriales independientes. Contame a mí lo que es una editorial independiente. Si sos millonario podes decir que sos una editorial independiente, hay casos así aquí.  Así yo también tengo una editorial.

P: Con plata cualquiera compra. El fondo de Revólver, con tipos como Carlos Salem, Guillermo Orsi, Nieves Abarca, Marcelo Luján, Alexis Ravelo, Víctor Del Árbol, marca una línea que es elocuente desde el nombre mismo de la editorial. ¿Tenés pensado introducir cambios?

R: ¿Qué tipo de cambios?

P: Otros géneros, quizás mas rentables, romántico, espionaje, político…

R: No. La idea es abrir una colección para recuperar títulos norteamericanos que no hayan sido traducidos, que no se encuentren acá. Títulos con 30 años de publicados. Estamos trabajando con alguien más que está en eso. No sé cómo nos irá. El lector es un tipo difícil. Es curioso cómo cambian los gustos, títulos que no funcionaron tres años atrás, de golpe empiezan a andar. Algo de la mercadotecnia, quizás.  No sé, no entiendo esas cosas.

P: Supongo que ciertos contextos también marcan eso. En Argentina el grado de frivolidad, y de volatilidad ideológica, es importante.  ¿La calidad literaria es lo primero?

R: La calidad del texto y de la persona. A algunos  autores no los conocí, obvio, pero para mí eso es primordial.

P: ¿Cómo es el proceso editorial?

R: Me gusta juntarme con el autor, que el autor lea la novela en voz alta, discutirla ahí, trabajar el sonido, la estructura.

P:¿Esto no lo estudiaste en ningún lado?

R: No.

P: Sos un subversivo

(RISAS)

P:¿Cómo ves el panorama editorial en la situación económica actual?

R: Como todo el panorama, el editorial está complicado. Como lector hay una novedad que valoro: están llegando más títulos de afuera, eso siempre es bueno. Caros, mucho, te pone de malhumor que te cobren sumas tan altas por libros que  ni siquiera son best sellers, no es El Quijote, no sé lo que te quieren vender. Uno mira la fecha de impresión y ve 2014, 2013, entonces es claro que los sacaron del depósito y mandaron lo que les sobraba. Pero igual hay títulos que llegaron a precio razonable como la colección de RBA, que se vende a precios iguales a los locales, pero es cierto que está más amortizada que un coche que compró mi padre en los 70’. De todos modos como lector me satisface. Aunque me maten con los precios.

P: Es que los argentinos estamos acostumbrados a vivir sangrando.

R: Yo, que no soy argentino, no consigo acostumbrarme.

P: ¿Te cuesta?

R: Sí, mucho.

P: No es fácil ser argentino., cambian las políticas y todo empieza de cero. ¿Cómo está la cosa hoy en las librerías? ¿Se trabaja bien? ¿Se puede estar por fuera de las grandes cadenas? Y ligado a eso ¿te interesa el EBook?

R: El EBook no me interesa. Es así de arbitrario lo mío. Lo que viene en papel lo leo en una tarde, pero en EBook me lleva una semana. Y además, no sé cuántos de sus lectores compran los libros que leen. Y con respecto a las grandes librerías, yo tengo opiniones políticamente incorrectas, prefiero a un empleado que se limite a vender el libro que le piden, que al librero de Palermo Soho que opina que la novela negra no es buena literatura y entonces no muestra esos libros, a menos que el escritor trabaje en el metro… Son snobs. Si el tipo te vende Santuario se cree que es Faulkner. Es una pose intelectual. Falta disfrute.

P: ¿Qué tuvo de bueno lanzar tu editorial en Argentina?

R: Si hubiese estado en España probablemente no lo hubiera hecho nunca. Yo seguiría trabajando en el despacho, y no me habría planteado hacer nada. Probablemente me hubiese quedado la espina. Ni se me hubiera ocurrido. Me parecía que era una secta, pero aquí como tenía que hacer algo que me interesara, entonces lo hice.

P: ¿Y qué tuvo de malo lanzar tu editorial en la Argentina?

(Risas)

R: No sé, la inestabilidad, la poca planificación, que me tuve que quedar.

P:¿Te querés volver? ¿Seguís con esa idea?

R: No, ya no sigo con la idea. Es cómo decir ¿quieres volar? Sí pero..

P:¿Vos también querés volar?

R: Y llegar al sol y quemarme.

P: Ah, pero yo quiero volar como Superman.

R: Ah, con el calzoncillo por fuera.

(Risas)

P: Se me terminaron las preguntas. ¿Tenes algo más que quieras decir?

R: Yo siempre quiero decir lo menos posible.

P: Gracias, Iñigo Fue un placer.

(c) Gustavo Eduardo Abrevaya. Todos los derechos reservados

Escritor. Psiquiatra. Corresponsal de SNN en Argentina