José Manuel Cruz auditado por Pilar Garcia

por | Ene 18, 2017 | Actualidad, Cruz_José Manuel, Entrevistas | 0 Comentarios

Economista, escritor y crítico de cine, José Manuel Cruz  ha escrito tres novelas de género negro con una temática muy de actualidad, la crisis y la corrupción económica y política actual. Autor de dos blogs El dedo en el dato  y El espectador impertinente, que 20 minutos ha incorporado a su página web (El dedo en el dato 20 minutos , El espectador 20 minutos)

Está escribiendo su próxima novela de la que nos adelanta el título en exclusiva para SNN.

En esta entrevista hemos descubierto a un hombre muy independiente ideológicamente hablando. Que apuesta por la idea de cooperación en lugar de la de competición como parte de la solución a la situación económica actual. Y que nos hace fácil lo difícil en términos económicos.

Comienza la entrevista con José Manuel Cruz

¿Qué hace un economista como tú en un noir como este?

Esa es la pregunta que me hacen siempre, y para la que tengo la respuesta divertida y la respuesta seria. La seria, hay casos de escritores que han sido economistas, Leopoldo Alas clarín se ganó una cátedra de economía política y ejerció de ello, está también el caso de José Luis Sampedro que era economista y también fue un novelista notable.

La respuesta divertida es que yo siempre he sido escritor pero que estudie económicas para infiltrarme donde yo quería, en el sector financiero, en la facultad de económicas, y de ahí he sacado temas para mis novelas. En realidad es que creo que soy mas escritor que economista, es decir, que he estudiado economía porque, de todas las posibilidades, era la carrera que me permitía analizar la realidad, y en ese momento fue la que más me gustó, pero yo creo que desde siempre tengo personalidad de escritor. Realmente para lo que me ha servido la economía es para analizar temas que otros escritores no tratan.

¿Cuándo comenzaste a plantearte escribir?

He escrito siempre esporádicamente. Entre el 2000 y 2004 ya escribí una novela, que no he hecho ni por publicar, es una novela muy distinta a las que he escrito después. Luego estuve unos años un poco distanciado, y a partir del 2009, 2010, encontré en la realidad que me circundaba el objeto de interés de lo que quería escribir. Y en un momento dado creí que la crisis era un objeto narrativo que no estaba siendo tratado y acabó convergiendo un poco con mi interés con el genero negro.

Aparte de la crisis, en tus novelas se reflejan también los valores que predominan en nuestra sociedad y a los que la mayoría de las personas en mayor o menor escala aspiran, como la ambición , la riqueza, el poder…

Porque realmente, a pesar de que soy economista, como todo escritor me planteo una serie de temas que son universales, no es que sea algo voluntario ni buscado sino que sale natural. En realidad, yo me planteo siempre el dilema entre el individuo y la sociedad y los problemas que se originan, es decir, el individuo que se cree por encima de la realidad que le rodea y cree que puede cumplir sus propósitos individualistas por encima de todos sus semejantes. La crisis, en ese sentido, es un escenario, pero podía ser cualquier otro, podía ser la postguerra, podía ser el s. XIX, podía ser el futuro si quisiera escribir una novela de ciencia ficción. En general los problemas siempre van a ser los mismos y la crisis es la circunstancia que estamos viviendo, pero lo que intento es universalizar los temas que trato.

Cuando leemos cualquier tipo de novela nos podemos imaginar el proceso de documentación de la misma dependiendo del tema que trate, pero cuando hablamos del tipo de novela que tú escribes y de los poderes económicos y financieros y a los que hay detrás de ellos a los que no les ponemos cara, ¿cómo se prepara la documentación para este tipo de novela?

Ahí cuento con la ventaja de que ya conozco por mi profesión muchos de los temas que abordo, ahí creo que tengo mucha de la labor hecha, aunque en algunos aspectos si que me tenga que documentar. Tengo la ventaja de que me puedo centrar mas en cómo organizar la trama y en su coherencia. Digamos que lo que es tener otra vertiente profesional que te puede quitar tiempo para la literatura lo gano en que no me tengo que dedicar mucho tiempo a documentarme sobre la realidad que retrato, así dispongo de mas tiempo para organizarme y organizar la trama, y que la misma se desarrolle con fluidez sin que parezca forzada ni artificial.

Han llamado mucho mi atención los títulos de tus novelas por el sentido que conllevan. ¿Podrías explicarnos qué significado tienen las siguientes?

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“Sin tregua se consumían nuestros ojos”

“Sin tregua se consumían tus ojos” es de un versículo de la Biblia del Libro de Las Lamentaciones, que se atribuye al profeta Jeremías, aunque no es seguro que fuese. Jeremías llora por la destrucción de Jerusalén. Puede haber un paralelismo con lo que hablo en la novela, un país destruido económicamente hablando. Ese verso forma parte de un pasaje en el que se critica a los que eran dirigentes de Israel en ese momento; en la novela también se hace una critica a cómo se ha gestionado un país, que, aunque sea ficticio, nos puede llevar a reflexionar sobre él y sobre el modo en que ha sido dirigido y encontrar un paralelismo claro con el nuestro, paralelismo que llega hasta la propia portada de la novela.

 

 

 

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“El día en que paró la música”

Este título sale de la teoría general de Keynes. En ella, el economista británico, a la hora de hablar de la especulación la compara con el juego de las sillas musicales, en el que hay, por ejemplo, nueve personas y ocho sillas, y cuando para la música se tienen todos que sentar todos, pero uno se queda de pie. Pues la especulación es eso, tu adquieres un activo, una acción, un inmueble o los tulipanes como pasó en Holanda, sabiendo que la siguiente venta es un valor más alto y tu vas a ganar dinero. Esto es mientras suena la música. Que la música deje de sonar es cuando los precios se dan la vuelta, entonces el que ha comprado el precio más alto es el que va a empezar perdiendo, y es como el que se queda de pie cuando la música deja de sonar en el juego de las sillas musicales.

“El día que paró la música” es así porque empieza el día de la quiebra de Lehman Brothers, que fue víctima de las hipotecas subprimes. Las entidades bancarias concedían hipotecas a gente que sabían que no iban a poder pagar, en realidad iban a empaquetar todas las hipotecas y se las iban a vender a sus clientes. Qué le paso a Lehman, que en ese momento la gente ya sabia lo que estaba pasando y que los precios se iban a dar la vuelta, entonces se encontró que tenia un montón de hipotecas que no valían nada y eso le llevó a la quiebra. La novela comienza ese día, el día en que paró la música.

¿Cuándo pones el título a tus novelas, al final, durante, en qué parte del proceso de la escritura?

Al principio, yo sin titulo no puedo escribir, bueno, puedo, pero va lento. He sido profesor de un curso de guión de cine y te diría que para no perderte tienes que tener un concepto central para una narración, yo siempre lo comparo con un comic de Art Spiegelman titulado “A la sombra de las torres”, que parte de la historia de una niña a la que su madre le decía —si tú te pierdes siempre tienes que mirar a las Torres Gemelas porque te van a servir de guía para saber a dónde estás y dónde tienes que ir. Entonces la niña pensaba en cómo se iba a guiar ahora que se habían caído las Torres. Pues tú, en una narración, tienes que seguir eses mismo consejo, tienes que tener un concepto central en torno al cual gire todo. Necesito el título para que me dé ese concepto central porque si no, no puedo avanzar y más cuando hay una serie de tramas, subtramas, etc. Sin título tengo que dar muchas mas vueltas.

¿”El enclave, el temor del mensajero”, tu ultima novela, necesitaba de una precuela, o digamos que ha surgido después de El día que se paró la música; o escribiste “El día que se paró la música” pensando ya en escribir “El enclave, el temor del mensajero”?

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No, en mi caso no tengo pensada la trama desde el principio porque pienso que eso es muy artificioso, es decir la trama va surgiendo poco a poco. Sí tengo una idea clave de por dónde va a avanzar, pero la trama no está hecha, eso por un lado; por otro, yo creo que una novela negra debe tener entre 200 y 300 páginas, es mi criterio, porque si no, no puedes mantener la tensión. Una novela negra necesita tensión y tu no puedes mantener tensión durante 800 paginas. Para mantenerla uniformemente necesitas un máximo de 300 páginas. Cuando terminé “El día en que se paró la música” hubo cosas que se quedaron pendientes y al plantearme cómo resolverlas vi que podía encajar muy bien con el tema de los paraísos fiscales , tal y como había quedado el final. Yo tenia pensado escribir en ese momento una novela inspirada en el el caso Falciani , esta persona que trabajaba en un banco suizo y consiguió toda la información y la ha estado dando al gobierno de Francia y de España, entre otros. Y vi que esa idea podía encajar en la continuación de “El día en que paró la música”.

En “El enclave, el temor del mensajero” te anticipas a los papeles de Panamá, ¿tienes tus propias fuentes o un especial olfato por tu condición de economista?

Yo creo que eso no es causalidad, la novela tiene un análisis previo. Primero creí y creo que el tema de los paraísos fiscales tiene mucha importancia en la realidad actual y en lo que esta pasando, y además en función de una serie de sucesos como la información fiscal que se ha fugado de Suiza, de Liechtenstein, de Andorra, es lógico que pueda ocurrir que haya mas fugas en el futuro. Entonces no era anecdótico, era un tema que podía tener futuro y por eso decidí que fuera el elemento central de la trama. Dio la casualidad que en ese momento salió la noticia, si fue casualidad, pero si no hubiera sido en ese momento hubiera sido después. Cuando se publicó la novela en Argentina salió lo de los Papeles de Panamá, cuando se publico en España salió lo de Bahamas Leaks y cuando se publique el libro en formato digital a ver qué pasa, algo ocurrirá. Pero yo creo que esto va a ser algo que ocurrirá más veces en el futuro. Tampoco tenemos que pensar que sean héroes, sino personas que ven que tienen a su alcance una información, que los gobiernos llegan a la conclusión de que pierden mucho dinero en recaudación fiscal, y están dispuestos a entregar una remuneración a quien filtre la información. Esa persona piensa que se puede arriesgar y conseguir una cantidad de dinero curiosa. Ahí esta la tentación, el medio técnico también, hoy la información es muy fácil de difundir. Con un pen drive podemos pasar una cantidad considerable de información y filtrarla y por eso yo lo considero relevante. A partir de ahí, antes o después, sucederán cosas que coincidan con lo que la novela cuenta.

Has preparado un volumen de divulgación económico financiera para explicarnos a los profanos en la materia lo que sucede con la economía, cuéntanos.

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De la editorial Amarante, “La economía estresada”. Habla de cómo funciona la economía internacional desde el año 45 hasta hoy y explica como se ha llegado a la situación actual. Llega hasta la elección de Donald Trump. La editorial lo ha considerado interesante, yo lo he disfrutado. Consideré que necesitaba soporte visual para poder ser asimilado porque no es un libro para expertos en economía sino para un lector curioso, por eso tiene muchos gráficos. Se ha aportado mucho material del que había reciclado y revisado de mi blog de economía El dedo en el dato. Acaba de publicarse en la página de la editorial donde ya se puede comprar, y dentro de pocos días estará en librerías. Tengo mucha ilusión con este libro.

Recomiéndanos “El enclave, el temor del mensajero”

Lo primero de todo porque creo que es una novela muy entretenida y quien la lea puede disfrutar de ella. Segundo porque trata temas actuales, es un país que tiene una contienda electoral, hay una mujer contra un populista, lo cual es premonitorio, porque se parece al enfrentamiento entre Hillary Clinton y Donald Trump (cuando terminé de escribir la novela, en noviembre de 2015, ni tan siquiera habían empezado las elecciones primarias en Estados Unidos…), Está la corrupción, el tema de los paraísos fiscales, quien lo lea tendrá una visión poco divulgada de cómo se conectan temas muy distintos de actualidad. Y al final, y yo creo que lo más importante, porque te encuentras con unos personajes que viven los conflictos universales que siempre ha habido sobre el amor, la ambición, el conflicto entre lo profesional y lo personal, en un contexto actual y moderno que puede llamar la atención y permite sacar la moraleja de que los tiempos cambian pero quizá los problemas son siempre los mismos.

Háblanos de tus proyectos futuros, qué tienes en mente 

Acabar la segunda parte de El Enclave que ya tiene titulo “Casandra encadenada”

José Manuel, acabas de darnos una exclusiva con esta noticia. Imagino que este título también tiene un significado especial…

Casandra es quien decía la verdad y no le echaban cuentas y además la van a encadenar para que no hable y a partir de ahí Tomás Silva cambiará el tipo de casos a los que se va a tener que enfrentar y quizá me voy a iniciar con un trabajo literario distinto, pero eso esta aun por decidir. Me gustaría cambiar, a parte de que si que quiero seguir con Tomás Silva, me gustaría tomar unos derroteros distintos como escritor.

¿Te refieres a salir de la temática económica?

Si, quizá Silva no se va a acabar de apartar, pero la vertiente económica va a tener menos peso y, además, se trataría quizás de hacer otro tipo de novela… Yo creo que con la experiencia que yo tengo de escribir novelas ya apetece recorrer un camino distinto, pero ni yo mismo se que camino tomar aunque sé que quiero que sea muy diferente al actual.

¿Tu crees que tenemos todo tan negro como nos lo pintan?

 Yo creo que no lo tenemos por qué tener tan negro, pero nos está lastrando el hecho de que sentimos mucha añoranza por tiempos pasados. Es decir, los tiempos pasados no van a volver, lo que tenemos que hacer es aprovechar las posibilidades de los tiempos nuevos. Todo lo que está sucediendo, en gran medida, viene de querer volver a tiempos que ya no podemos recuperar. Por ejemplo, el Brexit creo que viene de la nostalgia de los tiempos en los que Gran Bretaña era un gran imperio… Pero es que ya Gran Bretaña no es un imperio, ya no tiene la potencia económica de antaño, pero parece que allí creen que pueden volver a eso. El triunfo de Trump también se ha basado en querer volver a los tiempos en que EEUU era la potencia hegemónica y todos los países mantenían una enorme distancia con los norteamericanos. Pero ahora mismo eso no tiene sentido porque con la evolución que ha tenido el desarrollo económico mundial, eso sería algo así como que todos los países volviésemos a la casilla inicial que teníamos allá en los años 50 para que EEUU sea lo que llegó a ser un día… Evidentemente, eso no es una opción realista. Por otro lado, los populistas de signo contrario creen que podemos volver a los tiempos de los años 60 y utilizar el gasto público como herramienta de crecimiento económico, pero ello no es viable dado los estratosféricos niveles de deuda pública que actualmente existen… Es decir, tenemos que olvidarnos de planteamientos que no son sensatos y que se basan simplemente en aplicar esquemas del pasado a una situación presente que es muy distinta.

Ahora mismo existen muchas posibilidades en la economía de invertir en eficiencia, de aprovechar lo que la digitalización ofrece, que los gobiernos se pongan de acuerdo en contra de los paraísos fiscales, crear una nueva arquitectura institucional a nivel mundial para que todos cooperemos y poner el énfasis en la idea de cooperación y no en la de competición. Hay mucho camino por hacer, pero es un camino nuevo, no podemos dejarnos llevar por lo que había y querer reconstruirlo. Hay que renovar y mirar más al futuro y no hacia el pasado. Creo que con eso podremos salir de la que estamos viviendo.

Recomiéndanos una novela negra de referencia

 Yo ahí soy poco original: El sueño eterno o Adiós Muñeca de Raymond Chandler.

L.A. Confidential de James Ellroy. Una que me gusta mucho y es poco conocida, “Cuando el antro sagrado cierra”, de Lawrence Block.

Una película de cine negro de referencia

De las conocidas El sueño eterno (Raymond Chandler) de Howard Hawks, El halcón maltés (Dashiell Hammett) de John Huston, y por decir dos menos conocidas, El beso mortal (Mickey Spillane) de Robert Aldrich y A quemarropa de John Boorman. Y recomiendo una española: Grupo 7 de Alberto Rodríguez.

 

 

 

 

Gilda Green

Jefa de Redacción.