LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE

por | Jun 23, 2016 | Zubyah - Revista Global de Cultura | 0 Comentarios

POETA

LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE.

Nació en Córdoba. Su padre, don Francisco de Argote, era famoso letrado, y su madre, doña Leonor de Góngora, pertenecía a muy noble familia. Antepuso el apellido materno al paterno por parecerle mas noble y mas eufónico. Estudió en Salamanca, donde compuso la mayoría de sus poesías amorosas y satíricas. Abrazó el estado eclesiástico y fue capellán de honor de Felipe III.

Fue el fundador de culteranismo y gongorismo, llamado así por haber introducido voces y giros de la lengua latina con violentas transposiciones, a fin de distinguir el lenguaje poético del vulgar.

En el siglo XX se inició la rehabilitación de este gran poeta, y en 1927, con motivo del tricentenario de su muerte, un grupo de poetas jóvenes encabezados por Gerardo Diego, Dámaso Alonso y Federico Garcia Lorca, dedicaron a Luis de Góngora el mas ferviente y original de los homenajes y enarbolaron la bandera del gongorismo. El acto tuvo, poéticamente, tanta trascendencia, que se llamó a aquellos poetas, indistintamente, “Generacion de 1927” o “Grupo del Centenario de Góngora”. Posteriormente los trabajos críticos de Dámaso Alonso contribuyeron a reafirmar la estimación de las jóvenes generaciones por el insigne poeta cordobés.

SU OBRA

Ciego que apuntas, y atinas,

caduco dios, y rapaz,

vendado que has vendido,

y niño mayor de edad,

por el alma de tu madre

-que murió, siendo inmortal,

de envidia de mi señora-

que no me persigas mas.

Déjame en paz, Amor tirano,

déjame en paz

 

Baste el tiempo mal gastado

que ha seguido a mi pesar

tus inquietas banderas,

forajido capitán.

Perdóname, Amor, aquí,

pues yo te perdono allá

cuatro escudos de paciencia,

diez de ventaja en amar.

Déjame en paz, Amor tirano,

déjame en paz

 

Una torre fabriqué

del viento en la raridad,

mayor que la de Nembroth,

y de confusión igual.

Gloria llamaba a la pena;

a la carcel, libertad;

miel dulce al amargo acíbar,

principio al fin, bien al mal.

    Déjame en paz, Amor tirano,

déjame en paz