Más allá del jarrón veneciano

por | Sep 23, 2016 | Gallego Moro_Mercedes, Opinión, Recomendamos | 0 Comentarios

Mas allá del jarron veneciano_imagenYa han pasado días desde la polémica de la Semana Negra sobre la literatura Negra escrita por mujeres. ¿Otra vez? Me duelen los ojos de ver cómo se sigue clasificando todo lo que cae a mano por los cromosomas y no por la calidad. Desde que Chandler dejó escrita su famosa frase: “El Género Negro ha sacado el crimen del jarrón veneciano y lo ha puesto en la calle”, refiriéndose a Dashiell Hammett, se han hecho las más variopintas interpretaciones de ella. Desde este rincón literario me gustaría aportar mi visión del tema.

El problema empieza por la clasificación. Será difícil que cambie porque se tiende a meter en el mismo saco todo lo que lleve un crimen, pero no es Negro todo lo que reluce, ni falta que le hace. El policíaco es un género en sí mismo y no quiere ser negro porque lo sería si quisiera. Es una cuestión de gustos, de estilo y, en definitiva, una elección. Cada uno tiene sus reglas de juego y nadie es mejor que nadie (creo que es el título de una novela de Lorenzo Silva). Y sobre gustos sí hay mucho escrito: toda la publicidad.

Tenemos que retroceder en el tiempo; a mí me parece que ambas siguen corrientes diferentes. Unas se inspiran en el modelo anglosajón y otras en el americano. Todos sabemos que la novela criminal americana tiene sus raíces en el lejano Oeste por eso, como en el western, los personajes son duros y descuidados en su estética. Solitarios y con vidas rotas, bebedores, inconformistas; individuos que reniegan del sistema y lo combaten. En fin, otro estilo.

La novela Policiaca cuida la estética, no solo de sus personajes, sino del lenguaje. Esto no quiere decir que las demás no lo hagan, sino que es uno de sus factores diferenciales. Tal vez se deba a la proliferación de autoras que cultivan este género por lo que a estas alturas parece que las mujeres no sepamos hacer otra cosa, cuando es una elección, no un determinante. Ahí tenemos, si no, a Sara Paretsky, una de las autoras del Negro para quien quiera leerla.

Pero volviendo a la famosa frase del jarrón…, ¿por qué atribuirla a las mujeres? ¿Es que no hay hombres que se ajustan a ella?

No pondré nombres, que ya tengo bastantes enemigos, sin embargo, el género policiaco está sembrado de autores ―y esta vez no recurro al genérico, sino al sexo― que escriben género policiaco, que, por lo visto, es el que sigue dentro del jarrón.

En mi modesta opinión, la bronca surge porque tenemos la maldita costumbre de crear polémica en torno a las diferencias. No es mejor literatura una que otra, son, como decía al principio, estilos diferentes, y, a la hora de elegir, es el lector el que tiene la última palabra. A mí personalmente me gustan más las que todavía tienen su trama dentro del jarrón. El género negro duro no me gusta nada y no digo que sea malo. Tampoco me gusta la Ciencia Ficción, ni los zombis, ni la romántica…

Lo que me preocupa es que el lector, que no tiene idea de toda esta polémica, compre un libro pensando en leer una trama policiaca en la que espera que se atrapa al culpable, pero se encuentre con una crítica social pura y dura en la que nada tiene solución porque la sociedad está podrida. Amigos, eso ya lo vemos leyendo la prensa, pero como lectora prefiero que, al menos en la ficción, el que la hace, la pague. Solo me queda por añadir que hay autores que, cultivando el lenguaje y el estilo del Negro, nos permiten esa pequeña esperanza de justicia. Por lo menos en la literatura, que la vida ya tiene demasiados ejemplos de lo contrario.

Un capítulo aparte requiere la novela nórdica, que no sigue ningún modelo y va a su aire. Yo diría que comparten un cierto gusto por el morbo. Sang i fetge, como dicen en Cataluña. Los crímenes suelen ser espeluznantes y no se salvan ni los maestros como Mankell, pero la que se lleva la palma es Äsa Larsson con sus terroríficos crímenes con trasfondo religioso.

En fin, amigos. Esta es mi visión del tema, si no estáis de acuerdo lo admitiré, pero seguiré pensando lo mismo.

                                                  

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