Memento Mori

Cesar Perez Gellida

Autor: > CESAR PEREZ GELLIDA

1ª novela de la Trilogía ( Dies Irae + Consummatum est)

 

Editorial: Suma (2013)
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 584
Sinopsis:
El 12 de Septiembre de 2010 la vida del inspector Ramiro Sancho va a cambiar radicalmente sin que él todavía lo sepa, cuando en esa mañana de domingo sea reclamado ante el asesinato de una joven que ha aparecido en el parque sobre unos matorrales y con los párpados delos ojos cortados.
Nadie ha visto nada, nadie sabe nada. Por no saber, no saben que éste va a ser el comienzo de la actividad de Augusto Ledesma, un joven de la capital que ha decidido poner en práctica sus impulsos criminales, de los que esta víctima sólo va a serla primera.
Su firma, un poema que introduce en la boca de la víctima.

RESEÑA:
Memento mori, recuerda que has de morir. Y sí, la muerte está muy presente en esta novela.
En una novela negra siempre busco algo de originalidad. Memento mori la tiene a raudales. Para empezar, la acción huye de los tópicos escenarios para trasladarse a Valladolid, que también en las pequeñas capitales de provincias ocurren cosas y es un lugar que el autor conoce bien por ser de allí (prometo releer la novela en mi próxima visita a Valladolid para visitar alguno de los restaurantes propuestos por el autor en la novela)
Como original es la banda sonora que acompaña al libro. En realidad no viene con él sino que tendrás que buscarla tú. Una banda sonora compuesta por veintiún temas integrados en la trama y de los que se nos ofrecen algunos fragmentos de su letra. Temas de Bunbury, Nacho Vegas, Love of Lesbian, Placebo, Ramstein, The Cramberries…y hasta un par de clásicos: Carl Orff con su Carmina Burana y Mozart con su requiem.Lástima que en mi ignorancia de godos los temas sólo conociera dos, que son justamente los de música clásica.
Por su importancia en la narración, os dejo el videoclip de Y al final deBunbury, parte de esa banda sonora.
En un momento dado, en la novela se hace por boca de uno de sus personajes la siguiente afirmación:
«Nuestro cerebro no está preparado para entender los motivos que empujan a un individuo a causar tanto dolor a los que le rodean.» (Página 317)
Y eso es justamente lo que intenta el inspector de policía protagonista de la novela: averiguar los motivos de unos crímenes en apariencia absurdos y sin conexión. Difícil lo tiene, porque muy complejo es el mundo de los psicópatas y los sociópatas, que de ambas cosas participa Augusto Ledesma, el autor de los crímenes.
No es un spoiler deciros quién es el asesino, pues desde el primer momento sabemos quién es el autor de los crímenes. Nos moveremos pues en una de esas novelas negras en la que lo importante no es el quién, sino el por qué. Y también, como no, en saber si logrará el inspector parar los crímenes y dar con el culpable. Porque el que nosotros sepamos quién es el culpable, el inspector no lo conoce.
Como toda novela que se precie (y en las novelas negras me atrevo a decir que es fundamental), Memento mori cuenta con un elenco de personajes (que podéis encontrar resumidos antes de comenzar la novela) a la altura de los de la mejor novela negra. Me atrevo a decir que los personajes de Memento mori son uno de los grandes aciertos de esta novela.
Comenzando con Ramiro Sancho, Inspector de policía del Grupo de Homicidios de Valladolid. Castellano recio, aunque entre sus grandes aficiones no se encuentre el fútbol sino el rugby. Quizás sea una cuestión genética la de ese inspector que difícilmente puede pasar desapercibido con sus casi ciento noventa centímetros y su pelo rojo.
Pero rugby y cerveza aparte, es amante de la buena comida, el buen vino y sobre todo de los refranes, herencia de su padre, lo cual lleva a uno de los personajes en un momento dado a replicarle con otro refrán:
«Hombre refranero, maricón o pordiosero.» (Página 121)
Una variación del que yo conocía:«Hombre refranero, hombre puñetero.»
Como regalo un par de refranes más que no me resisto a poner:
«El que mee lejos y cague fuerte, no debe temer a la muerte.» (Página 322)
«El poco hablar es oro y el mucho es lodo.» (Página 121)
Si singular es Ramiro Sancho, no lo es menos el que termna convirtiéndose en su compañero de investigación: Armando Lopategui “Carapocha” un psicólogo criminalista especialista en trazar perfiles, uno de esos niños que en la guerra civil fueron enviados a Rusia donde se convirtió en agente de la KGB y luego de la Stasi.
Sus duelos dialécticos (y gastronómicos) con Ramiro Sancho son una de las delicias que podréis encontrar en esta novela.
Y completando la terna Augusto Ledesma el asesino (nada de presunto). Diseñador gráfico y experto en documentoscopia, un modo muy lucrativo de ganarse la vida.
Poco a poco iremos penetrando en la infancia y la vida de este asesino en serie.
A pesar de que el libro comienza espectacularmente con un asesinato que, en la práctica sucede más tarde, me costó un tanto engancharme a la trama del libro. Culpa mía, lo reconozco, que no siempre el momento que escogemos para leer es el adecuado.
Lo cierto es que según avanzaba la trama, me iba envolviendo cada vez más por los personajes que la poblaban, por el pelirrojo policía y el “ruso” que se había pegado a él. Sin desdeñar la peculiar personalidad del asesino en cuestión.
Mucho mérito tiene el autor de no sólo mantener la atención del lector cuando desde un primer momento sabe quién es el asesino, sino de acrecentarla en cada capítulo.
No es un libro cuya intriga se centre en el quién o el cómo, sino en el por qué, en la lucha para desentrañar una madeja aparentemente imposible, de esas que como ocurre en la vida real, solo será posible resolver si el asesino se confía y comete un error.

El final es impactante. A la altura de lo que hemos estado leyendo hasta ese momento. Con ello consigue el autor un doble propósito, haberme entretenido y desear leer la siguiente novela, Dies irae

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Logo pluma_30Valoración 9/10 Plumas
Pedro SantosReseña de:  PEDRO SANTOS