EXTRAÑAS EN UN TREN


Un espacio abierto a la libertad de expresión y de creación para las escritoras del género negro


Mi unicornio – Pilar García

May 3, 2017

Granada | Pilar García

Me llamo Pilar García y no soy escritora.

Si acaso, de vez en cuando, juego con palabras para componer alguna historia, con sentido o sin sentido. A ser posible que roce la anormalidad y bordee lo políticamente correcto. Eso me hace sentir la erótica de la lectura y de la escritura muy de cerca.

Les dejo Mi unicornio, espero sean atrevidos y lo lean. Gracias.

Pintura de Juan A. Ontanilla Arévalo

Se había convertido en un apéndice de mi cuerpo. Aquel ente, se transmutó el mismo día en que se dio a conocer. Tomar formas irregulares en el momento imperfecto, o adoptar tiempos pasados, pretéritos y pluscuamperfectos, eran parte de su anormal existencia, carente de buen juicio y de prejuicio. Por ello, era un compañero adecuado para adaptarse a cualquier circunstancia, siempre que ésta fuese lo suficientemente fuera de lo común.

Vivíamos en el mismo tugurio, y compartíamos catre, lavabo y dudas. Nunca pensé que nuestra convivencia fuese como la de aquellos seres de la naturaleza que dependen uno del otro para sobrevivir. Pero el destino quiso, que entre las más negras de las perspectivas, nunca faltase el paso de uno y el empujón del otro para salir de la cloaca.

Nadie nos dijo que pernoctar en los bajos fondos fuese tan llevadero si tropiezas con la piedra perfecta, ni que que tropezar dos veces con ella fuese lo mejor que puede pasar cuando entre la niebla del callejón ya no existe más salida que la muerte. Por eso, encontrarnos, puede que fuese lo que tenía que pasarnos. Si las casualidades no existen, estábamos predestinados el uno para el otro.

Pero era demasiada la química que se había suscitado entre nosotros, y en el inframundo no gustan de los excesos. Entonces comenzó la persecución. Y salieron de los rincones los fagocitadores de almas. Los devoradores de iniquidades. Los pervertidos de podredumbre. Porque ni siquiera en la profundidad de la fosa dejan malvivir los envidiosos.

Nos atracaron la chabola mientras andábamos emborrachándonos de pensamientos tristes. Cuando volvimos, no quedaba ni una sola expectativa, nos las habían robado todas. Arrancaron un sueño que guardábamos bajo el colchón. Era el único que habíamos sido capaces de reconstruir. No debieron ver nuestra anaconda, la dejábamos en casa siempre que salíamos para no impresionar a la gente, o les dio reparo cogerla. Rompieron las cañerías del inconformismo y se llevaron unas rayas de locura que siempre nos colocaban en nuestro sitio. Malditos bastardos de mierda.

Pasaron muchos años hasta que recuperamos la anormalidad. Y es que cuando asaltan tu guarida te dejan desnudo por mucho tiempo, porque la cueva son las raíces que te preceden, la historia que te identifica y el calor que te alberga.

Él y yo pasamos mucho tiempo juntos. He de decir que nunca se separó de mi desde que tengo no uso de razón. Hasta que hace unos días… no se si logró escapar o me lo arrebataron mientras me traían a rastras a este lugar sin sentido.

Qué angustia gritar una y otra vez que tu unicornio es tu compañero mientras ellos, sin sangre, repiten impasibles que los unicornios no existen.

Se acercan, pretenden vaciar mi cerebro de su recuerdo. No pienso morder, hijos de puta, esta vez no. Me acompaña nuestra anaconda, yace bajo la almohada, con su media docena de balas.

© Texto: Pilar García. Todos los derechos reservados.

© Publicación:  Solo Novela Negra. Todos los derechos reservados.


 

Escritora desde la adolescencia, ha tocado los géneros de poesía, relato y cuentos para adultos. Terminado el bachiller en el instituto Ángel Ganivet de Granada, su inquietud por aprender de todo un poco la llevó a cursar dos monógraficos de cerámica en la entonces Escuela de Artes y Oficios de Granada. Comenzó Pedagoría, Educación Social y Bellas Artes, carreras que dejó en segundo curso al dedicirse por el autodidactismo.

Se reafirma en la idea de que la cultura viene de cultivar, y que no es imprescindible ningún título universitario para ello. Enamorada del arte en general, concibe la escritura como un modo de vida. A pesar de su prolífica obra,  ha publicado el poemario “Paz y Palabra” (2013) y “La Crisálida que quiso subir al Everest” (2015) poemas y prosa poética.

Ha sido Subdirectora de la revista Solo Novela Negra y responsable de la Sección “Extrañas en un Tren”, espacio dedicado a escritoras del género negro.


 

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