PERDICIÓN (1944, BILLY WILDER)

por | Jun 10, 2016 | Miradas, Ordoñez_Jose Luis | 0 Comentarios

 


 

Perdicion_imagenAcercarse a Perdición (1944, Billy Wilder) —recordemos que el título en español es menos específico que en el original, donde Double Indemnity ya hace referencia a un aspecto fundamental de la trama: esa doble indemnización que aviva el fuego de la ambición en el dúo protagonista— es hacerlo al cine negro más clásico. Tras la cámara el gran Billy Wilder. En el guión, el propio Wilder y Raymond Chandler, adaptando la novela de James M. Cain. Encabezando el reparto Fred MacMurray y Barbara Stanwyck, sin olvidarnos del papel secundario pero fundamental que hace el siempre magnífico Edward G. Robinson, uno de esos pocos actores que tiene el prodigioso don de hacer igual de convincente un villano que un hombre bueno.

Podríamos escribir páginas y páginas sobre Perdición, pero creo que hay dos momentos que resumen el talento del guión y la puesta en escena, algo que, en general, se puede disfrutar durante todo el metraje de la película: por un lado, la ya mítica secuencia de seducción que tiene lugar cuando el agente de seguros al que da vida MacMurray visita a un cliente y, en su lugar, se encuentra a su atractiva esposa, una perversa y atractiva Stanwyck, con la que mantiene un eléctrico diálogo cargado de insinuaciones; el plano final, entre dos amigos, uno que se sabe ya herido y derrotado, y otro que, a pesar de haber sido traicionado, le ofrece un último consuelo antes de que se adentre en el previsible futuro negro que le aguarda.

Título que, sin duda, deber formar parte de cualquier recopilación cinéfila de género negro, es también una de las grandes obras maestras del cine. Imitada en numerosas ocasiones, pero pocas veces igualada, tiene un alumno aventajado en Fuego en el cuerpo (1981, Lawrence Kasdan), un variación sobre la misma historia que saca partido y potencia el elemento carnal, mucho más explícito, sin descuidar la atmósfera y la escritura, donde Kathleen Turner y William Hurt ofrecen una deliciosa coreografía criminal y sexual bajo los acordes del gran John Barry (recordemos que el legendario Miklos Rosza era en Perdición el encargado de poner música a las imágenes en blanco y negro).

Dentro del género negro, la película también tiene brillantes momentos de tragedia, pinceladas de humor, erotismo y una perturbadora historia de amor. ¿Tienen película seleccionada ya para ver este fin de semana? Yo no lo dudaría. Háganle una visita a la señora Stanwyck. Quizá su marido no esté en casa. Y quizá, incluso, puedan tener una agradable conversación…

 

PHYLLIS: Señor Neff, ¿por qué no viene mañana por la tarde, como a las ocho y media? Él estará aquí.

NEFF: ¿Quién?

PHYLLIS: Mi marido. Estaba ansioso por hablar con él, ¿o no?

NEFF: Claro, aunque lo estoy superando un poco. No sé si me entiende.

PHYLLIS: Hay un límite de velocidad en este estado, señor Neff. Cuarenta y cinco millas por hora.

NEFF: ¿A cuánto iba, agente?

PHYLLIS: Yo diría que a noventa.

NEFF: Supongo que bajará de su motocicleta y me pondrá una multa.

PHYLLIS: Creo que esta vez le dejaré ir con un aviso.

NEFF: ¿Y si no hago caso?

PHYLLIS: ¿Y si le sacudo en los huesos?

NEFF: ¿Y si me echo a llorar sobre su hombro?

PHYLLIS: ¿Y si lo intenta sobre el de mi marido?

 

WALTER NEFF (FRED MACMURRAY) y

PHYLLIS DIETRICHSON (BARBARA STANWYCK) en Perdición

© Jose Luis Ordóñez - Todos los derechos reservados

Filólogo.Guionista.Critico cinematográfico.Escritor.