Perfil del Perverso

Jun 15, 2017

Redacción General | La Zubia

PERFIL DEL PERVERSO

Por Alexandro Aguirre Reyes


Debido a la variada utilización popular y profesional, el término perversión presenta interminables dificultades. En particular porque se lo relacionó (erróneamente) con supuestas “desviaciones” sexuales. Concepción desechada en la actualidad. En este sentido la psiquiatría y psicología adoptaron para las situaciones relacionadas con lo sexual “disfunciones” o directamente “parafilias”.
Y se observa que en los manuales de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV y CIE 10) se desecha la denominación de perversión; este mal uso o abuso del termino perversión, provocó que poco se investigara sobre esta patología, que se la asocie exageradamente a la delincuencia y que termine, quizás, formando parte más del mundo legal que del discurso psicopatológico. Otro fuerte punto a favor de esta falta de investigación clínica deviene de la misma sintomatología de la perversión, que, por no provocar en la mayoría de los casos ningún síntoma egodistónico, no se presenta en el sujeto la necesidad de buscar ningún tipo de tratamiento, ya que nada de lo que le ocurre (en este sentido) le produce padecimiento. Una persona perversa esta acosado por pensamientos obsesivos destructivos, al creer que los actos humanos no son sinceros.
La mente perversa es una condición anormal de la personalidad cuyo rasgo dominante es la continua agresividad y destructividad hacia otras personas, a través de pensamientos y actos malignos.Y se observa que en los manuales de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV y CIE 10) se desecha la denominación de perversión; este mal uso o abuso del termino perversión, provocó que poco se investigara sobre esta patología, que se la asocie exageradamente a la delincuencia y que termine, quizás, formando parte más del mundo legal que del discurso psicopatológico. Otro fuerte punto a favor de esta falta de investigación clínica deviene de la misma sintomatología de la perversión, que, por no provocar en la mayoría de los casos ningún síntoma egodistónico, no se presenta en el sujeto la necesidad de buscar ningún tipo de tratamiento, ya que nada de lo que le ocurre (en este sentido) le produce padecimiento.Una persona perversa esta acosado por pensamientos obsesivos destructivos, al creer que los actos humanos no son sinceros. La mente perversa es una condición anormal de la personalidad cuyo rasgo dominante es la continua agresividad y destructividad hacia otras personas, a través de pensamientos y actos malignos.

La conducta perversa es congénita pero “la frustración por la falta de afecto en la infancia es el caldo de cultivo para el desarrollo de una mente perversa”, dice la psicoanalista Karen Horney, en su libro La personalidad neurótica de nuestro tiempo.La persona se siente herida aunque no sabe la razón ni pretende conocerla; crea a su alrededor un ambiente de desconfianza y hostilidad pues considera que los actos humanos no son sinceros, al tiempo que proyecta una personalidad conflictiva.

1. El perverso siempre tiene una serie de fantasías conscientes, sabe que va a cometer el acto sexual previamente, en una determinada escenografía que se denomina escenario. Ese escenario es imprescindible para que él pueda desarrollar su actividad sexual perversa. Si no se da, no la desarrolla. Siempre está presente la connotación de obscenidad, siempre se trata de dañar, humillar, hacer daño, destruir al objeto sexual.
2. Ese deseo de hacer daño al objeto sexual tiene una intención de venganza; lo somete a una serie de humillaciones que son la venganza de las que él ha sufrido, real o imaginariamente, particularmente durante su infancia y adolescencia.3. Necesita la sensación de superioridad, triunfo, dominación. Necesita colocar a su víctima en situación de sumisión, temor,.
4. El sujeto perverso está reviviendo un traumatismo sexual infantil, porque ha sido humillado en su sexo o en su identidad sexual. Consiste en revivir esa experiencia pero invirtiendo los papeles, pasa de víctima a vengador. Identificación con el agresor para evitar la identificación con la víctima (temor).
5. Al perverso le gusta correr ciertos riesgos; situarse en el límite de desafío a la ley (“me van a pillar”, “me pueden pillar”).
6. Tendencia a deshumanizar al objeto; considerar a su víctima sexual como sin sentimientos, sin dignidad, de usar y tirar.
7. El perverso teme la ley; le gusta rozarla, pero la teme, así que se cuida de reconocer estos comportamientos porque sabe que de ello depende la sanción.En su vida habitual, el perverso puede tener diferentes tipos de personalidad:

El caso del psicoanálisis se convierte en una lectura particular, porque desde la perspectiva del psicoanálisis, la perversión se aleja de las parafilias y toma valor como una de las tres grandes estructuras nosográficas: psicosis, neurosis y perversión.

  1. Perversión egosintónica: está contento de serlo, alardea de su conducta perversa (salvo bajo amenaza legal). Es frecuente que sintonice con otros perversos y actúen conjuntamente. No sienten angustia, ni ansiedad, ni sufrimiento por su perversión. Burlan la ley siempre que pueden. Suelen ser muy transgresores con las leyes estéticas, suelen ser muy creativos. Sus propuestas (literarias…) son revolucionarias en cuanto a estética, proponen rebeliones artísticas (Ej: sus propios excrementos embalados). Los perversos llevan una vida compatible con su vida sexual, sin incurrir en la ley (Ej: Dalí). Aquel con personalidad perversa no suele ir nunca al psicólogo, sólo se sabe de ellos en peritajes psiquiátricos (se dice lo que interesa). Hay muchas maneras de practicar la perversión: intimidad, clubs, turismo sexual.
  1. Personalidades perversas con estructura neurótica: son personalidades que sufren, tienen un conflicto con su perversión, les angustia, deprime,… Alternan periodos sin actividad perversa con periodos de actividad perversa repetitiva generalmente. Esta actividad esporádica de la que se avergüenzan, es oculta y secreta. Realizan las llamadas perversiones ecotistémicas: con llevan culpa.
  1. Personalidades psicóticas: Son sujetos que habitualmente no son perversos, pero cuando se agudiza su brote psicótico hay perversión. En este caso sería más correcto hablar de desviación que de perversión. Habitualmente tienen una personalidad escindida, de doble personalidad como puede recordarnos el film “Seven”. El psicótico con actividades perversas no tiene fantasías perversas conscientes, simplemente las realiza. Es el único caso de perverso que sería considerado enfermo y no criminal en un procedimiento judicial.

EL Diagnóstico de un Perverso: La conducta de un perverso hace parte de las personalidades psicopáticas y se expresa desde la niñez hasta la edad adulta, tanto en el ámbito familiar, escolar, laboral como en las relaciones pasionales.

  • Los rasgos comunes de un perverso son la constante impulsividad, agresividad, inmoralidad, egoísmo, búsqueda de la perfección, inadaptabilidad, intolerancia, irrespeto hacia los otros y una mala comunicación.
  • El carácter maligno de los perversos es permanente y es alimentado por el círculo vicioso de la inestabilidad, el resentimiento social o afectivo, el odio, el fracaso económico o profesional.
  • La persona maligna tiende a herir y lesionar al individuo en sus afectos, sus principios éticos mientras satisfacen sus deseos y necesidades a expensas de los otros, aunque no se percate de ello. Algunos psiquiatras suelen asociar el aislamiento emocional del trastrono esquizoide con el aumento de la malignidad.

“El mal que provoca un perverso es indiscriminado, pero prefieren a las personas cercanas, como familiares o parejas sentimentales”, explica el psicoanalista Paul-Claude Recamier, creador del término Perverso narcisista.

Cura para la Mente Perversa

Si nos basamos en la teoría de Marie-France, el acompañamiento terapéutico debe estar sostenido, principalmente y como es sabido, por una institución o un terapeuta que dirija la cura, sobre todo al enfrentar esta patología ya que conlleva un mayor riesgo al profesional que realice dicho acompañamiento. Además, sabiendo que no hay vuelta atrás en un perverso, dicho de otro modo, que no está contemplada la cura, lo importante es poder desprenderse de las culpas que el perverso va a depositarnos al estilo de chivo expiatorio.Dado que la mente perversa es congénita, el tratamiento está dirigido a concientizar a la persona que padece una patología, y al uso de la psicoterapia y, en algunos casos, los medicamentos.“Si la persona tiene voluntad y reconoce sus defectos, puede apaciguar un poco la impulsividad y la agresividad”, dice Claude Recamier. También resulta beneficioso la educación de las emociones con orientación profesional. “Una de las cosas que hay que desterrar de la mente de un perverso es la malignidad y el deseo de humillar y hacer sufrir, “pero parecen que no están dispuestas a renunciar a estos sentimientos”, dice Karen Horney. Recientemente se ha descubierto en imágenes diagnósticas del cerebro, que los perversos patológicos tienen algunas zonas defectuosas relacionadas con las emociones, por lo que se han propuesto medicamentos antisicóticos y antidepresivos.

La psiquiatra francesa Marie France Hirigoyen describe con maestría las mecánicas perversas en distintos ámbitos personales y sociales en un libro titulado El acoso moral:
“…El perverso no es un enfermo. El perverso se ha forjado, con probabilidad, en la infancia, cuando no pudo realizarse. Creó férreas defensas contra los demás para protegerse y así una actitud que podía haber sido simplemente defensiva y aceptable se convierte con el paso de los años en una personalidad incapaz de amar y convencido de que el mundo entero es malvado. Insensibles, sin afectos: ésa es su fuerza. Así no sufren”. En la mayoría de los casos el origen de la tolerancia de la víctima o de la agresión del perverso se halla en una lealtad familiar que consiste en reproducir lo que uno de los padres ha vivido: “Agreden para salir de la condición de víctima que padecieron en la infancia, cuando tuvieron que separar las partes sanas de las partes heridas. Ahora siguen funcionando de forma fragmentada, dividiendo su mundo en bueno y malo. Temen la omnipotencia que imaginan en los demás porque se sienten profundamente impotentes. Por ello necesitan protegerse hasta destruir”.

Del texto © Alexandro Aguirre Reyes – Psicoalex. Todos los derechos reservados.

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