REYES CHANTAJEADO – Reyes # 8

por | Ene 24, 2017 | Arias_Juan Carlos, RELATOS, Sin Pistas | 0 Comentarios

REYES CHANTEAJEADO

por Juan Carlos Arias

 

Reyes#8 imagenNormalmente, el plus de maldad acompaña al detective privado. Se le adjudican las más turbias tramas, oscuros chantajes, amenazas sutiles… Como explican en las facultades de periodismo. Noticia es que el perro muerda al hombre. Pues bien, esta historia es al revés. Reyes es chantajeado, muerde al perro. Un matrimonio que hacía aguas porque ella descubrió que su marido era gay tras boda para mantener apariencias familiares del macho quiso anularse civilmente para conducir la legítima ira de ella. Eso parecía al principio. Todo ocurrió en Castellón.

Reyes actuó. Un informe del pasado del marido incluía de todo: casanova, caradura, deudas, falsedades, reclamos ‘pleitómanos’ de toda especie. Reyes no citó hábitos sexuales ni entró en intimidades que a nadie importan. Ni al detective más cotilla, si lo fuera. Una jueza desestimó la nulidad civil del matrimonio e invitó al ya ex marido en una sentencia mejorable a denunciar al detective pues consideró inoportuno su informe, que se tramitó como pericial de conducta. Con el tiempo, se desveló que la Jueza acumulaba odio al detective en general. Años atrás, uno sabueso destapó a su padre sus libertinos días cuando opositaba a judicatura incluyendo miles de euros que gastó en vicios en vez de pagar la renta del piso alquilado y academia. La Jueza no dio licencia para ‘denunciar’ al detective y su ex cliente. Fallo de novato obviar tal detalle al futuro querellante.

La demanda civil pro honor costaba dinero y podía perderse con el consiguiente gasto en costas (aproximadamente el 30% de lo reclamado). El caradura codicioso se puso en manos de un bufete que defendía derechos LGTB subvencionado por una autonomía progre, cómo no, la valenciana. Pero este buen hombre, por su cuenta, quiso sacar tajada sin esperar diagnósticos judiciales sobre la oscura y supuesta patología ‘homófoba’ del detective.

La querella tuvo anticipo en el preceptivo acto de conciliación. Resultó vano porque Reyes consideró que hacer su trabajo no era delito ni injuriaba, máxime cuando la deshonra se lanzó en un juicio en el que ni siquiera hubo público. Es decir, el delito se cogía con papel de fumar al no publicitarse la teórica injuria grave.

El siguiente paso fue pedir una desmesurada cantidad de euros tras fracasar la conciliación. Reyes hizo oídos sordos al chantaje.

Recibió llamadas desde número oculto, cartas y mensajes anónimos en su ordenador. No pagó nada, a nadie. El juicio se celebró con años de retraso y el chantajista no dio la cara, lo delegó todo en una abogada de aspecto mejorable que se toqueteó y besó con una amiga de aspecto camionera en el pasillo judicial para provocar la inventada homofobia, machismo, agresividad y el estereotipo ‘facha’-torrentiano que endilgaba a Reyes. El detective sabía por la literatura y el cine de género que si pagas algún chantaje después habrá más reclamos dinerarios, y de más importe. Y pagar por nada a un infeliz engañado a sí mismo y a familiares ser ‘hetero’ cuando sus gustos sexuales van por otros caminos causa vergüenza ajena. El juicio que nació de la querella fue patético. La abogada del individuo no dio crédito al derrumbe de su invento. No pasó la cosa de dos cuestiones previas. El juez aceptó absolver al detective y a su  ex cliente por carecer la querella de licencia judicial y estar prescrita. Es decir, se tramitó más de un año tras de conocer el ‘infame’ informe del detective. Una conclusión irrefutable es que el informe del detective era verdad, el pasado ‘oscuro’ del querellante estaba contrastado con testimonios a posteriori ‘manipulados’ (entre ellos la primera esposa del querellante, quien se desdijo en el juicio de divorcio de lo confesado al detective porque cobraba pensión de su ex). Reyes entiende que nadie se escandaliza ni se debe molestar por ser tachado de ‘gay’ u ‘homosexual’. Hasta un conocido Magistrado de la Audiencia Nacional ha publicado un libro donde está orgulloso de lo que hace con su entrepierna aunque debe recordársele que a nadie le importa su privacidad aunque ésta señor la venda en librerías. Ya nadie se escandaliza, pensó Reyes, porque los armarios abran puertas de par en par. Sacar tajada de eso es más que penoso, miserable. Reyes, al final, concluyó que aquel proyecto de extorsionadores  era cosa de aficionados. El tándem querellante reprimido-abogada machorra no funciona. Tendrán que reinventarse. ¿Precisarán psicoterapia….?

© Juan Carlos Arias . Todos los derechos reservados

Criminólogo. Director de la Agencia ADAS. Detective Privado. Conferenciante.