Sombras de agua – reseña

por | Feb 2, 2017

Ediciones Algaida. Sevilla 2016.

348 págs.

ISBN 9788490676806

 

Félix G. Modroño es un escritor vizcaíno, afincado en Sevilla. Tras publicar Villalpando, paisajes y rincones (2002), en homenaje al pueblo zamorano de sus padres, se animó a emprender la aventura de su primera novela, La sangre de los crucificados (2007), protagonizada por el doctor Zúñiga, un peculiar investigador del siglo XVII, que también sería el personaje central de su siguiente obra: Muerte dulce (2009).

Con La ciudad de los ojos grises (2012) cosechó un gran éxito de ventas y el reconocimiento de los lectores. Secretos del Arenal obtuvo el XLVI Premio de Novela Ateneo de Sevilla.

SINOPSIS:

En el invierno de 1684, el doctor Zúñiga parte desde Valencia con destino a Venecia para cumplir con una importante misión diplomática. Sin embargo, sus dotes como investigador han traspasado fronteras y el dux le encarga que averigüe lo que se esconde detrás de un mensaje anónimo que amenaza con el hundimiento de la ciudad.

Para ello contará con la ayuda de Elena Corner, la primera mujer reconocida con un doctorado universitario, quien ha organizado una reunión de científicos para debatir sobre la vigencia del pensamiento de Aristóteles. A ella acudirán desde Newton o Halley hasta Leibniz.

Inmerso en una Venecia fría y brumosa, marcada por los carnavales y la música, y con las mentes más brillantes de Europa a solo unos pasos de él, el doctor Zúñiga vivirá una de las experiencias más apasionantes de su vida.


Reseña

El regreso del doctor Zúñiga

 

Ha devuelto Félix G. Modroño a la palestra al que posiblemente sea su personaje más querido, el doctor Fernando de Zúñiga, y le ha empujado nada menos que a Venecia, con una embajada real para que la Serenísima entre de nuevo en una alianza contra los díscolos turcos. Corre el año de 1684 y el enemigo sigue siendo el mismo, aunque el doctor Zúñiga no, han pasado algunos años y sigue recordando a la que fuera su mujer mientras sus hijas permanecen aisladas del mundo. Al menos cuenta con la compañía de Pelayo, quien en esta entrega va a descubrir unas cuantas verdades sobre la vida.

Pero, como no podía ser de otra manera, amén de la embajada política, el investigador sale de Valencia con la encomienda, a su regreso, de encontrar una reliquia robada, sin saber que esa costumbre de apropiarse de símbolos ajenos le perseguirá hasta la ciudad de los canales. Y es que nada más llegar a una ciudad que le desconcertará, Zúñiga ve cómo el dogo muere en extrañas circunstancias y cómo algunas reliquias venecianas van desapareciendo a la sombra de un anónimo de extraños augurios que amenaza con hundir a la ciudad en su propia sangre.

Hasta aquí el planteamiento de la intriga, sutilmente deslizado por el autor bilbaíno que logrado con este personaje aupar unos peldaños más a la novela histórico-detectivesca. Lo que nos ofrece esta novela, como ya ocurriera en las dos entregas anteriores de este personaje es, por un lado, respeto máximo hacia las fuentes y los hechos históricos, y por otro la potencia de un investigador cuya fama ya ha trascendido las fronteras patrias, y que continúa usando la deducción y la lógica en unos tiempos en los que no todos eran capaces de recorrer esos caminos.

Con esos méritos, no es extraño que el lector se encariñe con el personaje y con la propia trama, en la que no faltan, como ya se ha dicho, la presencia de Pelayo, las intrigas y costumbres venecianas, máxime en época carnavalesca, y la presencia de una mujer, Elena Corner, singular y perturbadora, reconocida doctora entre los científicos que se han reunido en la ciudad, y poseedora de una clave que el propio doctor Zúñiga andaba echando de menos ya algunos años.

Si le sumamos a todo ello un lenguaje acorde con los tiempos de la narración, y una considerable delicadeza para ir presentándole acontecimientos nuevos al lector, el producto es una novela que nos devuelve el respeto por la intriga más clásica al tiempo que nos regala un magnífico paseo por el tiempo y sus sombras.

© Antonio Parra Sanz . Todos los derechos reservados.