V. R. – relato

V. R. – relato

“V.R.”

 

Pierdes la consciencia…, imágenes, sueños y recuerdos se funden en una secuencia. Es un reajuste. Ocurre a gran velocidad:

 

La mujer…,

el retrato oscuro…,

corres por un pasillo enmoquetado…,

atrancas la puerta con ese mueble…,

y pierdes el equilibrio…

 

V.R._imagenAbres los ojos. Desnudo, como tu madre te trajo al mundo. El suelo está frío, de manera que las partes que han estado expuestas a él, se han quedado pegadas. Te incorporas. Te sujetas la cabeza con las dos manos, parece querer estallar. Retiras las manos y una de ellas tiene restos de sangre. Te has dado un golpe. También tienes colgado de la muñeca un grillete. Falta el otro, pues la cadena que debe unirlas está partida a la mitad.

Te giras muy despacio. Es un cuarto de baño enorme. Una mancha de sangre yace a tus pies; es tuya, de tu cabeza. Miras la mancha unos instantes más, tiene forma de corazón o al menos, a ti te lo recuerda. Da igual. Levantas la mirada. Un mueble está apoyado contra la puerta, atrancada desde dentro, piensas. Te encuentras cerca de la ducha, un par de pasos, quizá tres. Hay agua por el suelo. Ya sabes con que has resbalado. En la pared cuelga un albornoz. No tienes donde elegir, así que te lo pones. “V.R.”, observas las iniciales grabadas en el algodón. No sabes que quiere decir, podría ser tu nombre. Te encaminas al espejo, pisas con cuidado, sigues descalzo.

¿Quién eres?, le preguntas a la imagen reflejada en el espejo. No te responde. No te sorprende, esperabas esa reacción. ¿Qué hago aquí?, insistes. Las respuestas siguen sin llegar. La imagen se cierra en banda haciéndose las mismas preguntas. Te mojas la cara, dejas el agua correr. Abres uno de los cajones bajo la pila. Cepillos, espuma, jabón, lo normal. Abres otro cajón, frascos de pastillas, ansiolíticos, tranquilizantes, esto ya no te parece tan normal. Coges la toalla para secarte la cara y observas las mismas iniciales grabadas, “V.R.” Te giras y te apoyas en la pila. Durante unos instantes te dedicas a analizar la escena. El mueble sigue bloqueando la puerta, y tu muñeca porta la mitad de unos grilletes. Pruebas a intentar sacar la mano. Imposible.

Entonces comienzas a imaginar…

Podría ser:

Eres un preso y te has fugado, pero por lo visto no has llegado muy lejos. Unos policías te han detenido. En un momento has desenfundado el arma de uno de los dos policías, aun con las manos engrilletadas eres rápido y letal. Le disparas. El otro ha desenfundado y a su vez ha disparado su arma. La bala ha partido la cadena de los grilletes. Le disparas entre los ojos. Mantienes el arma sujeta con las dos manos, mientras el cañón sigue soltando volutas de humo. Observas como ahora por separado, los grilletes adornan tus dos muñecas. En tu ensoñación dejas caer el arma y observas que bajo tus pies, hay un charco de orín.

Descartas la idea, te falta el grillete de tu mano izquierda.

Podría ser:

Eres un ejecutivo. Llevas un maletín engrilletado a tu muñeca. Dos tipos enmascarados  te intentan atracar. Corres por la calle. Aprietas el maletín contra tu pecho. Te dan alcance. Te arrastran con ellos y te introducen en un maletero. El viaje es agitado. Te sacan en un descampado, aun llevan las mascaras. Supones que si no te enseñan su rostro, posiblemente vivas. Sacan una cizalla y cortan la cadena. Te quitan el maletín y lo lanzan al maletero. Bajas la vista y compruebas que a tus pies hay un charco de orín. Te golpean la cabeza y caes al suelo. Estas llenando tu traje de Armani de barro.

Descartas la idea. Estas en albornoz en un baño. No llevas traje de Armani.

O bien podría ser:

Eres un loco. Un trastornado. Corres desnudo por los pasillos de un edificio. No te has tomado tus pastillas. Has atacado a una mujer que cargaba con bolsas de compra. Las has mordido en un brazo. Sigues corriendo. Te has metido en tu casa y te has encerrado en el baño. Te has caído al resbalar con el agua de la ducha. Antes de perder la consciencia, observas que en tus muñecas no llevas grillete alguno. Oscuridad

Descartas esta nueva idea. Llevas un grillete partido en una mano.

¿Recuerdas el sueño que has tenido? Quizá te diga algo. Había una mujer, un retrato oscuro, corres por un pasillo enmoquetado, arrastras un mueble bloqueando la puerta y pierdes el equilibrio.

Nada.

Sigues confuso.

Le echas valor y te encaminas hacía la puerta intentando no resbalar y apartas el mueble a un lado y abres la puerta y te asomas. Una habitación. Parece de hotel. Sales al pasillo. Al fondo delante de otra de las habitaciones una pareja está discutiendo. Él, un hombre corpulento, le da una sonora bofetada a la mujer que instintivamente se lleva la mano a la mejilla. La mujer te mira y cambia su expresión. El marido se percata por lo que mira en tu dirección. Se gira y corre hacia ti. El rostro desencajado y esa mirada hacen que te quedes bloqueado. Un líquido caliente resbala por tus piernas y sabes sin mirar la moqueta que te has orinado encima. El hombre te golpea en la nariz. Cruje, por lo que intuyes que se ha roto. Después te coge en vilo y te echa encima de sus hombros. Sale corriendo contigo escaleras arriba. Tu sangre gotea desde tu nariz moteando su espalda de rojo. La luz del día te ciega. El hombre te lanza y como la caída tarda en producirse más de lo esperado, te asustas, te ha lanzado de una altura considerable y no sabes donde coño vas a aterrizar.

El agua del mar está helada. Observas como el enorme trasatlántico se va alejando y puedes leer en el casco, las iniciales del buque. “Viajes. Retro.”, se trata de un crucero.

El intenso frío te hace recordar…

Estás en la cama, con una mujer. Te ha puesto un grillete en la muñeca y el otro extremo lo ha cerrado entorno a la cabecera. Te tiene a su disposición y te cabalga en un silencioso frenesí. En esas estás cuando la puerta se abre. Es el hombre que te ha lanzado por la borda. Os mira. Grita algo que no alcanzas a comprender ya que todos tus sentidos están puestos en soltarte de los putos grilletes que te mantienen postrado. La mujer se levanta de un salto y se tapa con una bata. El hombre que piensas es su marido, ha salido de la habitación. Escuchas un ruido de cristales. El hombre aparece de nuevo portando un pequeño hacha. Es de emergencia para caso de incendios. Lo acaba de coger de la cristalera del pasillo. Ahora comprendes el ruido de cristales. El hombre se abalanza sobre ti. La mujer lo desequilibra en el último momento por lo que el pequeño hacha se estrella contra la cadena de los grilletes en vez de sobre tu cabeza. Estás libre. El hombre carga de nuevo y coges un cuadro oscuro que adorna la habitación. Lo rompes contra su cabeza. Corres desnudo por el pasillo y te cuelas en una habitación que tiene la puerta abierta. Le has despistado. Te encierras en el baño. Colocas el mueble bloqueando la entrada y cuando te crees a salvo, te resbalas con el agua que se ha escapado de la ducha.

Pasan las horas. El sol no tardará en desaparecer. No sientes los músculos. Conoces los signos de la hipotermia. Una soñarrera apacible se apodera de ti, pero tú sabes que no es el sueño, es la muerte. Has olvidado la herida de la cabeza y la fractura del jodido tabique nasal. La poca sangre que aun mana lo ha atraído hacia ti. Ves una aleta. Es tan rápido que no sabes si lo has imaginado.

Un segundo después eres arrastrado hacia las profundidades.

En la superficie flota, mecido por las olas, un albornoz con las iniciales “V.R.”

Al lado aparece una burbuja de aire.

Es tu último aliento.

© Marto Pariente - Todos los derechos reservados

Escritor.

SNN favicon

Aviso importante

SOLO NOVELA NEGRA La Revista del Mundo Criminal, está autorizada por el autor para publicar en exclusiva este relato, por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total en cualquier medio escrito o digital, o su publicación en cualquiera de las redes sociales ya sean literarias o no, actuales o que puedan aparecer.

En caso de comprobar el uso indebido y quebrantamiento de esta advertencia, deberán hacer frente a las consecuencias legales en relación con los derechos de propiedad intelectual, que las leyes actuales reguladoras nos conceden.

EL AUTOR EN SOLO NOVELA NEGRA

Concatenado, el fluido de lo vital

Miguel Angel Contreras | Redacción Relatos  El objetivo…             Hay un pájaro muerto en medio de la azotea. Lo observa mientra fuma. De niño, cerca de los alcorques del patio de atrás donde nunca crecía nada, salvo las malas hierbas, aprendió a disparar. Las...

leer más

A MI NADIE ME JODE

La cerveza, está caliente. La deja y pide un café que le sirven frío. Fazio piensa que el camarero es una especie de disléxico térmico. No importa. El traficante de armas …

leer más

UNA BALA PARA RILEY – reseña

UNA BALA PARA RILEY Autor: ⇒ Marto Pariente   Editorial Circulo Rojo. Edición Junio 2015. ISBN. 978-84-9115-161-6 Sinopsis: Riley, ex convicto e investigador privado, recibe el encargo de encontrar a la joven y bella modelo Venecia Gayo, testigo del suicidio de...

leer más

MARTO PARIENTE – entrevista

596. Granada 7 de Septiembre de 2015. Anxo do Rego (redactor) Es una verdadera satisfacción publicar la batería de respuestas que este incipiente autor de novela negra  se ha brindado a responder, casi antes de que se las hiciéramos; ha sido muy rápido en concedernos...

leer más

Novela Negra Vs Corrupción

594. Granada 4 de Septiembre de 2015. Nuestro recien incorporado autor MARTO PARIENTE, nos invita a reflexionar a quienes escribimos novela negra, con este articulo. Novela Negra Vs Corrupción por   ⇒ Marto Pariente.   Dicen que todo aquello susceptible de...

leer más

About The Author

Leave a reply

Pin It on Pinterest