Autor: Miguel Ángel Contreras Betancor | Director

EL DIEZ POR CIENTO DE TU VIDA

ANTONIO PARRA SANZ Yulca Editorial Barcelona 2017 308 páginas ISBN: 978-84-943555-9-2 SINOPSIS Hollywood, mediados de los 50. Veladamente, la sección de sucesos de Los Angeles Times anuncia el hallazgo del cadáver de Yensid Andress, el más afamado agente literario de «la fábrica de los sueños». Presunto suicidio ante la inminente bancarrota, apunta el diario. Pero… ¿quebrar quien lleva los contratos de los mejores escritores (metidos a guionistas) del mundillo? ¿nombres como Raymond Chandler? Las piezas no encajan, por lo que es necesario contar con la ayuda del detective más cinematográfico de la historia para resolver el caso. El mismísimo Philip Marlowe. Fascinante homenaje al maestro del género negro, aquí convertido, igual que su más célebre creación, en personaje central de la novela y posible sospechoso del crimen, El diez por ciento de tu vida nos devuelve a los túrbidos ambientes angelinos atrapándonos en una historia de intriga y acción trepidante y original, pese a su inconfundible aroma clásico. El escritor uruguayo Hiber Conteris reinventa a Marlowe y a su padre literario en una sorprendente investigación criminal. Hiber Conteris (Paysandú, Uruguay, 1933) es escritor, dramaturgo, ensayista, crítico literario y profesor universitario. Formado en Montevideo y Buenos Aires, cursó estudios en Filosofía y Letras, Sociología de la literatura, Semiología, Sociología política y Teología. Considerado uno de los escritores más notables de la literatura y el pensamiento de la literatura uruguaya, su ingente...

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Fin de función

INÉS MUÑOZ AGUIRRE| Se mira al espejo. Sostiene el lápiz en su mano. Se pinta las cejas con un borde grueso. Dibuja en blanco un óvalo alrededor de sus ojos marrones, lo rellena. El detalle final lo conforma el trazado de una cruz. Los labios quedan en un rojo encendido como contraste. Sonríe. Un sombrero de múltiples colores, bordeado de cascabeles le cubre la cabeza. Se pone en pie. Alguien le grita que debe salir a escena. Recoge del tocador un puñado de caramelos que guarda en el bolsillo de su amplio y brillante traje de payaso. Lo reciben con vítores y aplausos. La función es divertida. Ríen a carcajadas de sus travesuras. Celebran sus chistes. Al finalizar reparte gustoso los caramelos. Comienza el proceso a la inversa, se desviste, lava su cara. Enciende la radio. Es un hombrecillo de rostro malévolo. Se frota las manos. Espera ansioso las noticias. Un niño del público morirá víctima de un caramelo envenenado. Texto ©  Inés Muñoz Aguirre- Todos los derechos reservados Publicación ©   Solo Novela Negra – Todos los derechos reservados   ADVERTENCIA: Queda prohibida su reproducción parcial o total en cualquier medio escrito o digital, y su publicación en cualquiera de las redes sociales ya sean literarias o no, actuales o que puedan aparecer en el futuro. En caso de comprobar el uso indebido y quebrantamiento de esta advertencia, los...

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Díaz Yanes: “El negro ya no es un género de pistolas y sombreros”

MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS BETANCOR Cuando un premio no pretende ser un únicamente un homenaje, ni siquiera una escusa para recordar al ídolo caído, o incluso una posibilidad algo más triste; que sea el sinónimo del final de una carrera profesional, posiblemente seamos testigos de un galardón que persigue agradecer el trabajo bien hecho. Un premio en forma de punto y seguido, y si hay alguna duda, que pregunten a Juan Madrid o a Enrique Urbizu, premiados en 2015 y 2016, respectivamente. Un palmarés, al que desde el pasado 3 de octubre, se ha unido Agustín Díaz Yanes (Madrid, 1950),...

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Dónde ocultar un cadáver

MIGUEL IZU Lo decidí el mismo día en que Elvira anunció que, de momento, no pensaba jubilarse. Había albergado la esperanza de no tener que aguantarla más a partir del día en que cumpliera sesenta años, le había oído más de una vez hablar de sus planes para la jubilación, pero llegado el momento dijo que había hecho cuentas y que prefería esperar a los sesenta y cinco. Tenía muchos gastos y, en realidad, le gustaba trabajar. Supe que no era capaz de sufrirla otros cinco años. Solo llevábamos tres años trabajando juntos y ya me resultaba insoportable. Si hubiéramos trabajado en alguna de las dependencias donde había que guardar cierto silencio hubiera sido tolerable. Pero trabajábamos en el sótano, en la sección de catalogación, y allí no había norma alguna que pusiera límites a su locuacidad. Durante más de siete horas al día no paraba de hablar. Si no hablaba con alguno de los compañeros que compartíamos la misma sala, hablaba sola, comentándose a sí misma la marcha de su trabajo. “Bueno, pues esto ya está”, “vamos a por otro”, “vaya, mira qué tenemos aquí”. Pero durante la mayor parte de la jornada laboral prefería contarnos su vida. Ya conocíamos con todo detalle su feliz infancia, su problemática adolescencia, sus años de estudio, su estancia en Inglaterra, su matrimonio, las manías de su marido, la triste enfermedad y...

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Proxeneta pero casado

JUAN CARLOS ARIAS| Algunos casos a Reyes le hierven la sangre. No les ponen pelos de punta, ni asustan: le indignan porque tiene corazón, vive modestamente en un piso por el que paga suministros, hipoteca, gastos, mantiene…. Reyes no implica lo personal con lo profesional. No es su conducta. Pero aquí hubo y habrá excepción. Comencemos. En nuestra sociedad hay chulos. Los percibimos de dos tipos: el prepotente pendenciero altivo, o el que vive de la mujer o mujeres. Los de segunda categoría se subdividen entre pusilánimes, pobres de espíritu o a quienes su pareja le instituye socialmente cabeza...

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Lecturas

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