CARLA ES ‘SINIESTRA’ – de Manuel del Pino

CARLA ES ‘SINIESTRA’	– de Manuel del Pino

CARLA ES ‘SINIESTRA’ – de Manuel del Pino

Jul 14, 2017

Las Palmas | Miguel Ángel Contreras |

 CARLA ES ‘SINIESTRA’

Por Manuel del Pino

 

 

Para vomitar. Me levanto de mala hostia como siempre, veo las noticias de mierda mientras tomo el desayuno de mierda. La noticia más asquerosa es un tal Pulido, mata a sus dos niñas por venganza contra su ex, con una sierra radial y un cuchillo. Hasta el fiscal llora al terminar su discurso: nunca ha visto nada igual. Condenan a Pulido a prisión permanente revisable. Luego la rara soy yo. Para vomitar.

Voy a mi trabajo de mierda. Daré pistas: Es un colegio de mierda en Albera, allá en la Bética. Paso toda la mañana aguantando maleducados y papeleos. No se me va de la cabeza el Pulido asqueroso, que mata a sus dos niñas con una radial y un cuchillo. Cuando puedo almorzar en mi pisito de mierda, el telediario de la tarde, venga con Pulido y su espantoso crimen: sedó a sus niñas y las despedazó con una radial y un cuchillo. Para vomitar.

Está claro que en este mundo de mierda nadie va a hacer nada. Lo llaman democracia. Lo llaman justicia. Y siguen fumando puros. Si no lo hago yo, NADIE va a mover un dedo en esta vida de mierda.

Como soy una maestra de mierda, lo que todos esperan de mí es que trague calladita toda la mierda del mundo a diario, en el trabajo y en los telediarios, año tras año. Que me jubile calladita. Que me entierren rapidito y en paz. Pero mira por dónde, más de un cabrón de mierda se va a llevar una sorpresa.

Tomo una decisión, que me ronda los días de más vomitar. De día soy Carla Martel Gómez, una maestra de mierda. De noche seré SINIESTRA.

Mi amigo Javier Lazo, alias Lince, está en la esquina del Buddha, como todas las noches, trapicheando. Es un canalla de mucho cuidado, rubio atractivo, descendiente de sefardíes, que se cree que me gusta. Se asusta al verme, luego intenta sonreír, disimula la impresión, disimula que le atraigo, va de chulo. Me acerco para decirle:

─Necesito documentos de psiquiatra criminalista. Con identidad falsa, por puesto. Para mañana mismo.

─¿Y si no qué?

─Si no, mañana estarás en el trullo, por traficante, estafador, falsificador y ladrón.

─Estás muy guapa.

Intenta besarme. Le doy una hostia que rebota contra la pared. No hay nada como una buena hostia para poner en su sitio a un chulo de mierda.

La noche siguiente, a la misma hora, Lince me pasa los documentos como si fuera un chico bueno. Le suelto el dinero a la cara y me voy sin decir adiós.

Vuelvo a mi pisito de mierda, peino con esmero mi melena castaña caoba ante el espejo. Me visto de psiquiatra criminalista: conjunto de chaqueta y falda corta. Me pongo mis gafas de maestra de mierda intelectual. Me maquillo con toques góticos, que tanto me gustan, también color caoba en los ojos y en los labios. Pero sin pasarse: Esta noche soy ante todo una psiquiatra criminalista. En realidad soy SINIESTRA y estoy preparada para actuar.

Cojo mi cochecito de mierda y viajo rápido a Madrid (evito el transporte público): En cuanto amanezca, Pulido va a la cárcel, donde no puedo dar con él. Ahora todavía duerme en el calabozo de los juzgados de Plaza de Castilla. Lo dice el telediario de mierda.

Me presento ya de madrugada en el calabozo de los juzgados de Plaza de Castilla. Me recibe un poli ‘fofisano’ cincuentón. Se nota que se pone morado en el turno de noche de comer basura y de ver porno a escondidas. Sus compañeros charlan y ríen en el cuarto de al lado, jugando a las cartas o algo así. El poli ‘fofisano’ se extraña al verme de madrugada. Es casi tan alto como yo. Me mira las curvas de arriba abajo. Me follaría ahora mismo con gusto, pero no quiere dejarme entrar. No se fía de mí. Mira mis documentos y dice:

─Son casi las cinco de la madrugada.

─Cuando amanezca, se llevan a Pulido a la cárcel. Entonces será tarde para el informe. Tengo que hacerle mi informe psiquiátrico antes de que amanezca.

─Ya le hicieron a Pulido el examen psiquiátrico durante el juicio, tanto la fiscalía como la defensa. Está loco como una psiquiatra.

─Me envía la acusación popular. Voy a demostrar que Pulido no está loco, sabe perfectamente lo que hace. Es un puto psicópata. Así no saldrá de la cárcel en su puta vida.

Eso ya le gusta más al poli ‘fofisano’. El ambiente está caldeadito contra Pulido. En el fondo todos esperan la llegada de un ángel exterminador como yo.

El poli me hace pasar el control de seguridad. Paso el arco detector de metales y dejo mis efectos personales en una bandeja: los papeles y el bolígrafo.

Como si fuera Sherlock Holmes descubriendo las minas de diamantes del Congo, el poli se escandaliza y me dice:

─Un momento. Ese bolígrafo es metálico. Puede ser usado como arma.

─¡Por Dios! ¿Cree que lleva una bomba dentro?

─Lo siento, es metálico.

Va a la mesa y me da un bolígrafo normalito de plástico. Así deja tranquila su conciencia. No es tan tonto como parece. Para mí es más que suficiente.

Me conduce hasta la celda del sucio Pulido. El calabozo está para vomitar, cutre y oscuro, pero Pulido duerme como un niño en el catre de mierda. Como deberían estar durmiendo sus niñas. El guarda enciende la luz mortecina de la celda, que apenas alumbra más que antes, y me presenta: otra psiquiatra criminalista. Pulido se despierta con el lento esfuerzo de un niño. No sabe la que se le viene encima.

Pulido es un mierda que va de moderno. Lleva un peinado muy moderno: Rapados los lados, moñete en la coronilla. Es un puerco alto y silencioso, casi tan alto como yo. Obedece, no dice palabra, está tranquilo… Como si ya hubiera realizado la gran misión de su vida: matar a sus niñas con crueldad salvaje para joder la vida a su ex.

Miro al poli ‘fofisano’ con asco y le digo:

─Déjenos solos. Si no, no puedo trabajar.

─No puedo dejaros solos ─replica.

─Tengo que hacerle el informe al reo a solas. Si está usted delante, se pondrá nervioso, no será sincero y el informe psiquiátrico no servirá de nada. ¿O acaso los demás psiquiatras criminalistas no le examinaron a solas en la celda?

Me siento ante la mesita de mierda, en un taburete asqueroso de madera. Dejo los papeles y el bolígrafo ante mí, indico con la mano a Pulido que se siente frente a mí en la mesita de mierda, en el otro taburete asqueroso de madera.

El poli ‘fofisano’ desiste y sale de la celda. Me quedo a solas ante Pulido, como quería, frente a frente. Es un mierda que baja la mirada porque no resiste la mirada fija de mis grandes ojos color miel. Quizá le recuerda a la mirada de su ex o de sus niñas. Quito el capuchón al bolígrafo de plástico y hago que empiezo a escribir en los papeles. Le digo:

─Empecemos. ¿Por qué mataste a tus hijas?

Tiene que darse por aludido ante la directa. Osa mirarme y dice:

─Estás muy buena.

─¿Las sedaste primero o las descuartizaste primero con la radial?

─Estás muy buena.

─¿Chillaban y te miraban mientras las descuartizabas o estaban sedadas?

─¡Qué buena estás!

Se levanta y se acerca a mí de manos abiertas. Cojo el bolígrafo como un puñal y se lo clavo en el ojo izquierdo con todas mis fuerzas.

Pulido se desploma en el suelo, con el bolígrafo clavado en el ojo. Gruñe como el puerco que es. No se lo esperaba. Que al asesino sin límite alguien ose atacarle.

─¡¡¡AAAHHHH!!! ¡¡¡HIJA DE PUTAAAA!!!

─¿Qué se siente al estar por fin al otro lado de la vida, allí donde estamos los desgraciados trabajadores de bien, donde están tu mujer y tus hijas?

─¡¡¡HIJA DE PUTA, ESTAS LOCAAAA!!!

─¿Qué se siente al estar por fin en el infierno, que es donde ya empiezas a estar y donde te vas a pudrir por toda la eternidad?

En el suelo, gruñendo, se echa las manos al ojo, como si pudiera sacarse el bolígrafo que tiene incrustado en el ojo hasta la mitad.

─¡¡¡ZORRAAAA!!! ¡¡¡TE MATAREEEÉ!!!

─Eso será si puedes. Porque yo soy SINIESTRA.

Cojo el taburete asqueroso y le golpeo la cabeza una y otra vez. Lo bastante para romperle el cráneo, pero no para matarle. El puerco se queda temblando y gruñendo en el suelo un buen rato, de interminable agonía y sufrimiento. Para vomitar.

─¿Qué pasa, ya no me amenazas?

Los quejidos del cerdo cada vez son más débiles, los espasmos también. El suelo asqueroso se está llenando de sangre, que sale de su ojo y de su cabeza destrozada.

En la puerta de la celda, el poli ‘fofisano’ se ríe bajito ante lo que ve, sin mover un dedo. Luego la loca soy yo. Para vomitar.

Del Texto ©  Manuel del Pino- Todos los derechos reservados

De la publicación ©   Solo Novela Negra – Todos los derechos reservados


 

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Conoce al Autor de éste relato:


Manuel del Pino es licenciado en Filosofía y Letras (Univ. de Granada, 1994). Publicó diversos artículos y varios ensayos. XIV Premio de Ensayo Becerro de Bengoa con La sonrisa de la esfinge (Dip. de Álava, 2002). Olivas negras, novela policíaca, Ed. Cuadernos del Laberinto, Madrid, 2012. Ha publicado relatos en las revistas digitales “Gibralfaro”, “Ariadna”, “Narrativas”, “Ánima Barda”, “Relatos Pulp”, “Palabras diversas” y “Entropía” (2012-13). Colaborador con la sección Aventuras de Lince en la revista “Arena y Cal”, Cádiz, 2012-14. Colabora en la Revista Buenanueva, Madrid, desde 2014, con los relatos de misterio y valores de “Sor Consuelo”, y colaboró en el periódico digital El Pulso, de Madrid, con los relatos policíacos de “Carla” (2014-16). Novela Sor Consuelo. La clave Goya, Ed. Bendita María, Madrid, 2015. Desde 2017 colabora en Religión Digital con el blog de cuentos breves “Sor Consuelo te ayuda”, y en Diario Siglo XXI, con la sección de relatos breves “Las perlas de Carla”. Ha publicado otras novelas en Amazon: Siniestra, Las aventuras de Víctor Lince, Carla. La conspiración de La Rosa Negra, Carla mortal, Carla y Shavi.

 

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