LITERATURA NEGRA CENTROAMERICANA – UN TERRENO SIN EXPLORAR

por | Jul 25, 2016 | Opinión, Reyes_Osvaldo | 0 Comentarios

Literatura Negra Centroamericana_ImagenImaginen que están en su librería favorita y que llegan a una mesa de ofertas. Tienen la cantidad exacta de dinero para comprar uno de los libros y un café. Tres llaman su atención. Sus portadas los atrapan y los sacan del montón para leer de qué se tratan. A continuación, les voy a dar el texto que pueden leer en la contraportada de cada uno.

LIBRO 1:

Pedro Villalba es enviado a Argentina a investigar el asesinato de Amanda Samuels, una joven norteamericana que trabajaba en un bar cordobés. En un principio, es tratado como lo que es: Un extranjero. Sin embargo, pronto Pedro tomará un rol central en la investigación al descubrir un inesperado número de violaciones y asesinatos sin resolver en la ciudad, todos concentrados en jóvenes de cabello oscuro. Amanda tenía muchos admiradores, cada uno con sus propios secretos que esconder, pero ninguno destaca como sospechoso obvio y el patrón de los otros crímenes parece imposible de descifrar. Cuando una bailarina es asesinada, seguida de otra joven morena, Pedro se encuentra en una carrera contra el reloj tratando de detener a un asesino inteligente que parece empujado por un deseo de destrucción total.

LIBRO 2:

Jorge Trujano, un sociólogo desempleado, está fascinado con el indigente hosco y harapiento que vive dentro del Chevrolet amarillo estacionado en la acera al lado de la casa de su hermana. Decide averiguar quién es y cómo ha llegado a esa situación.  Empujado por la soledad que lo rodea, el indigente llamado Enrique Prieto acaba resignándose a la compañía de Jorge Trujano y le permite inmiscuirse en su miserable vida, hasta que una noche termina con el cuello degollado en el curso de una reyerta. Jorge decide asumir la identidad de Enrique y al volverse el dueño del misterioso Chevrolet amarillo, descubre en su interior pistas del pasado del fallecido indigente y cuatro serpientes venenosas con las que, sin saber cómo, es capaz de comunicarse. Con ellas de cómplices, empezará a sembrar el terror en la ciudad, tratando de hacer justicia en nombre de su alter ego, mientras la policía y la prensa tratan de encontrarle algún sentido a los eventos.

LIBRO 3:

El boxeador Rodrigo Palmer piensa que tiene una última oportunidad antes de tener que colgar los guantes para siempre. Aunque muchos piensan que su tiempo pasó, él disfruta demasiado el reconocimiento que su profesión le ofrece. Además, tiene una hija pequeña en quién pensar. ¿Cómo la mantendrá si se retira? Es por eso que, cuando su promotor se acerca con una proposición que incluye un último gran combate, decide escuchar.

Patricia Hilland quiere que Rodrigo encuentre a su hija Valeria, que huyó de casa con dinero de su mamá y un noviecito bueno para nada. Patricia teme que Valeria se quiera casar con el chico, el único hijo de un policía corrupto llamado Carlos, y quiere que su hija (y el dinero) aparezcan. En recompensa, una paga de 30 mil dólares y una última gran pelea. A pesar de las dudas de Rodrigo, Patricia le dice que un héroe local puede conseguir que las personas hablen con más facilidad que la policía. Lo malo es que, después de aceptar, descubre que hay mucho más en juego que la desaparición de una niña y que el dinero y Carlos son solo una pequeña parte de sus problemas.

 

¿Cuál se llevará a casa?

Dejé al autor por fuera a propósito. Muchas veces buscamos un título o un escritor en particular, pero hay un placer indescriptible en simplemente deambular por los estantes y mesas. En tocar libros y escoger en el sitio un tesoro que espera ser descubierto.

La verdad es que los tres son libros publicados y llevan años en circulación. Cambié un poco la reseña para que los sitios y nombres de los personajes no despertaran las huellas mnémicas que su lectura pudo dejar en su inconsciente. El LIBRO 1 es El Murciélago de Jo Nesbø (Noruega), primer libro de la saga del detective Harry Hole. El LIBRO 2 es Baile con serpientes de Horacio Castellanos Moya (Honduras) y el LIBRO 3 es In the Heat de Ian Vásquez (Belice). Si escogió el libro 2 o 3, su lector oculto decidió darle una oportunidad a la literatura negra centroamericana.

Ahora viene lo curioso. El Murciélago fue publicado en 1997 y a pesar de no ser el libro más popular de Nesbø (a mí, en lo particular, sí me gustó), si lo buscan en Goodreads tiene una puntuación de 3,56 después de 38159 evaluaciones.  In the Heat, un libro interesante en el estilo hard boiled de la novela negra, salió en el 2008 y tiene una puntuación de 3,00 con 24 evaluaciones. Baile con serpientes, otro libro muy interesante (mezcla de realismo mágico y novela negra), fue publicado en 1995 y tiene un promedio de 3,51 con 195 evaluaciones.

¿Pueden ver lo mismo que yo? Baile con serpientes vio la luz dos años antes que El Murciélago, tienen un puntaje similar en cuanto a la apreciación de sus lectores, pero el segundo fue leído 195 veces más que el primero.

¿Por qué?

Hay explicaciones evidentes (no todo el que lee un libro le da un puntaje en la página de Goodreads), pero solo trataba de establecer un patrón de comparación. Apuesto que, no importa el sistema o página de lectores que busque, El Murciélago tendrá más lecturas que cualquiera de los otros dos y no es una crítica en contra de los libros de Jo Nesbø. Tiene muy buenos ejemplares en su colección, con personajes bien desarrollados y tramas envolventes. El núcleo del problema es otro.

¿Les suenan los nombres de Raymond Chandler, Jim Thompson, James Ellroy o Dashiell Hammett? Son íconos del género y si está visitando esta página, de seguro los conoce.

¿Cuántos han leído un libro, por lo menos, de Petros Márkaris, Fred Vargas, Patricia Highsmith, Camilla Läckberg, Franck Thilliez, Lars Kepler, Joël Dicker, Dennis Lehane, Patricia Cornwell, John Sandford o Michael Connelly? Me juego una quincena a que la mayoría de los autores mencionados les son conocidos.

¿Quiénes de ustedes han escuchado de Horacio Castellanos Moya, Daniel Quirós, Jorge Limbrick, Rafael Menjivar Ochoa, Rey Rosa, Sergio Ramírez o Ramón Francisco Jurado? Me puedo imaginar sus rostros en este punto. Todos son escritores centroamericanos que han puesto sus letras al servicio de la literatura negra, pero sus nombres suenan poco fuera de sus países de origen. La mayoría escribe en español (Ian Vásquez escribe en inglés, siendo el idioma oficial de Belice) y a pesar de eso sabemos menos de ellos que de autores cuyas obras tenemos que leer traducidas.

No tiene que ver con las temáticas. Si quitamos el contexto territorial, como hice cambiando las locaciones de las reseñas en el experimento inicial, las historias giran alrededor de los mismos problemas o situaciones. El hijo de la casa de Dante Liano (Guatemala) se basa en un caso real y trata del asesinato de una familia, visto desde la perspectiva de un médico que es llamado para evaluar a la única sobreviviente. Cambian unos detalles y se pueden confundir con A Sangre Fría de Truman Capote. No es una copia. Los autores mencionados tienen estilos diferentes; las familias involucradas no se parecen, excepto en la forma violenta como terminaron sus días; los asesinos y las circunstancias van acordes con el lugar y el tiempo donde se dieron los hechos. Los dos pueden ser disfrutados por un amante del género. Uno de ellos es un clásico. El otro, no.

La entrega del último premio Dashiell Hammett estuvo rodeado de algunas polémicas que pueden ser motivos de futuros artículos. Sin querer entrar en detalles o darle valía a una u otra posición (mujeres vs. hombres / enigma vs. hard boiled), puedo arrojar más sal en la herida y argüir una discrepancia adicional. El premio se entrega desde 1988 y en 28 años, un solo escritor centroamericano ha ganado el codiciado honor: Sergio Ramírez (Nicaragua) por Castigo Divino (1990). Podría argumentar que es casi imposible que en tres décadas no se haya publicado un solo libro en esta región (que incluye los países de Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá) digno del Hammett. Varios de estos libros han ganado premios de renombre en sus países. Encontraría voces que me darían la razón y obras que defenderían mi punto de vista.

Y también estaría equivocado. No se puede premiar o considerar lo que no se conoce.

Desde hace varios años me he tomado el trabajo de buscar estas obras. En los tiempos modernos debería ser una labor fácil, pero para mi sorpresa no lo fue. Pude localizar unos pocos por los medios convencionales (Amazon, por ejemplo). La gran mayoría quedaban fuera de mi alcance y he tenido que aprovechar las circunstancias para poder ponerles la mano encima. Por ejemplo, Rey Rosa (Guatemala) publicó un libro titulado El buen cojo (la historia de una víctima de secuestro que muchos años después, por pura casualidad, se encuentra con uno de los responsables en un bar). Traté de encontrarlo en varias librerías virtuales, sin éxito. Todos mis intentos fueron infructuosos, hasta que descubro que el libro fue traducido al inglés. En dos semanas tenía El buen cojo en mis manos (con el título de The Good Cripple). Deben apreciar la ironía del hecho. A pesar de compartir la misma región, hablar el mismo idioma y no tener una diferencia horaria tan marcada, tuve que leer a un escritor guatemalteco en inglés porque no conseguía su manuscrito en español.

Independiente de si usted es un fanático del hard boiled o de la novela de enigma, la literatura negra centroamericana tiene libros para todos los gustos. Verano rojo de Daniel Quirós (Costa Rica) describe en sus páginas a un guerrillero retirado que tiene que investigar el asesinato estilo ejecución de una vieja amiga, su pasado ligado al movimiento sandinista y al atentado en contra del también guerrillero Edén Pastora. Una novela al mejor estilo de Cosecha Roja de Hammett. Esta fue una de las obras galardonadas con el Premio Editorial Costa Rica 2009. La otra, El laberinto del verdugo de Jorge Méndez Limbrick, la tengo en mi lista de pendientes, pero es más del tipo enigma. Dos obras que pudieron optar y ganar el mismo premio, aunque algunos consideren que una no merece ser llamada novela negra. Discrepo en ese sentido. La literatura no debería separarnos y la asignación de etiquetas no debería ser motivo para desechar una obra. Si fuera así, tendríamos que agachar la cabeza ante las decenas de críticos alrededor del mundo que consideran el género negro como algo menor, indigno de ser llamado literatura a la par de obras de genios como Cervantes o Shakespeare (de paso, muchas obras de Shakespeare son del género negro, solo que el término no existía todavía).

Un tópico predominante en la literatura negra de Centro América es la política y la corrupción, lo que no es algo inesperado considerando el escabroso pasado que compartimos. Muchos de los escritores que menciono tuvieron que abandonar sus países de origen por culpa de sus afiliaciones políticas, las persecuciones y las guerras (Edwin Ayala, autor salvadoreño de Las copas del castigo, fue miembro del partido comunista durante la guerra civil.  Sergio Ramírez formó parte del grupo de los Doce, un grupo de intelectuales que luchó contra el gobierno de Somoza. Fue vicepresidente de Nicaragua en 1984). Sin embargo, a diferencia de opiniones algo generalizadas, la literatura negra centroamericana es muy variada y digna de competir con la de otras regiones del mundo. No todo es comunismo, guerrillas y drogas. Podrán encontrar historias de asesinos en serie (Mirada Siniestra de Ramón Francisco Jurado de Panamá), de intrigas científicas y sicarios (El indio sin ombligo de Rafael Pernett y Morales, también de Panamá), realismo mágico (Baile con serpientes de Horacio Castellanos Moya), negrótico (La estaca en la cruz), así como políticos y policías corruptos (Cualquier forma de morir del salvadoreño Rafael Menjivar Ochoa, In the Heat del beliceño Ian Vásquez o Pena de muerte, de su servidor).

La literatura negra centroamericana también tiene escritoras, para aquellos de ustedes interesados en esos detalles. Tienen a Jacinta Escudos (El Salvador) con El asesino melancólico (como fue publicada por la Editorial Alfaguara, es más fácil de encontrar) que trata de un fracasado inofensivo, cuya monótona existencia es interrumpida por una desconocida que lo quiere contratar para que la asesine. Pueden leer a Tatiana Lobos (aunque nació en Chile, su nacionalidad es chilena-costarricense) con El año del laberinto o Mirta González Suárez (Costa Rica), una galardonada académica de la Escuela de Psicología, con Crimen con sonrisa, que más bien pertenece al sub-género del crimen verdadero (True Crime). Esta última obra es una recopilación de crímenes reales acontecidos a lo largo de 30 años, narrados por un personaje ficticio llamado Juan. Pude conseguir este libro gracias a una invitación para dar una conferencia en Costa Rica (y tuve que visitar tres librerías para encontrarlo). De no ser por eso, todavía estaría buscándolo.

No quiero extenderme demasiado. Son siete países y decenas de escritores entre todos. Si mis palabras plantaron una semilla de curiosidad, mi trabajo alcanzó su objetivo. Al final les dejo un listado de autores por país. No creo que sean los únicos, pero son los que descubrí y cuyas obras he leído o esperan su turno en el espacio que tengo asignado para la literatura centroamericana en mi librero.

Después de todo, lo que hace un buen libro no es el tipo de gónadas del escritor, sino la pasión que ponga en sus páginas. Lo que hace que una obra sea digna de ser leída no es la temática, sino el manejo de la trama, de las palabras, de los personajes. Elementos propios de cualquier historia que, dependiendo de cómo la maneje su creador, pueden hundirla en las marismas de la mediocridad o elevarlas al Olimpo de la literatura universal.

La nacionalidad del autor no debería ser relevante.

 

SUGERENCIAS

PAÍS Autor(es)
Belice Ian Vásquez
Guatemala Rodrigo Rey Rosa

Dante Liano

Honduras Horacio Castellanos Moya
El Salvador Rafael Menjivar Ochoa

Edwin Ernesto Ayala

Nicaragua Sergio Ramírez
Costa Rica Daniel Quirós

Jorge Méndez Limbrick

Tatiana Lobos

Mirta González Sánchez

Carlos Cortés

Enrique Villalobos Quirós

Panamá Osvaldo Reyes

Ramón Francisco Jurado

Juan David Morgan

Ariel Barría

Rafel Pernett y Morales

© Osvaldo Reyes - Todos los derechos reservados

Ginecólogo, Obstetra y reconocido escritor de novela negra americano. Columnista y Corresponsal en Panamá de Solo Novela Negra